jueves, 17 de septiembre de 2015

Michel Platini y el Nancy de Francia ante el Atlante

Por: Víctor Miguel Villanueva
@victormiguelvh

Francia se salvó de un fracaso rotundo en la Copa del Mundo de 1978 pese a no calificar a la siguiente ronda. En el Grupo A de aquel Mundial comenzó perdiendo 2-1 con la selección de Italia; días después, se metió al Monumental de Buenos Aires ante la selección de Cesar Luis Menoti; se repitió el marcador en contra: 2 goles a 1 y quedó fuera. Su último juego fue una victoria anecdótica de 3-1 sobre Hungría. Pero, fue la aparición estelar de su número 15 la que evitó su fracaso total. Michel Platini, jugador de 22 años del Nancy Lorraine, había deslumbrado a todos. Su omnipresencia para distribuir el juego a sus compañeros; sus piernas largas mágicas, sobre todo la izquierda; sus pases de perfecta comba en el aire o verticales a ras del césped; su facilidad para ubicarse frente al arco para anotar; su risada cabellera; su singular carrera con la mano derecha en alto luego de marcar un gol; su carisma irresistible para la grada y su clase exquisita en los botines, lo catapultaron al estrellado. Había nacido una estrella.
Michel Platini en el Centro de Capacitación.
Diario Estadio
Hemeroteca Nacional
Universidad Nacional Autónoma de México

            Luego de Argentina 1978, en la Liga más importante del mundo de aquella época, la de Italia, el Inter de Milán y la Juventus de Turín, preguntaron por el precio de su carta; pero Platini decidió terminar su contrato de un año más en el club que lo debutó en Primera División. El 8 de agosto de 1978, en un duelo entre el Nancy y el Saint Etienne, el astro francés se lesionó: triple fractura en el maléolo de la pierna derecha. No se sabía cuando regresaría a jugar, la rehabilitación sería larga, fue el pronóstico médico. Terminó aquel 1978, de luz y sombra, para el astro galo, fue entonces cuando su equipo anunció una gira por México en enero de 1979. Se esperaba que Michel Platini reapareciera en el futbol mundial el 11 de enero en México, en el Estadio Azteca, ante el Atlante.
            El 4 de enero de 1979, desde Francia, Platini declaró “practiqué sin problemas estos días, pero no quiero asumir riesgos prematuros y tomaré mi decisión el fin de semana, cuando estaré seguro de que podré jugar en México”. Dos días después, un cable fechado en París confirmaba que el Nancy llegaría a nuestro país con todo y su astro, los médicos del equipo tomarían la resolución final minutos antes del juego ante el cuadro azulgrana. Que dicho sea de paso había pedido dos refuerzos para el compromiso internacional: el siempre amado por la afición azulgrana Gerardo Lugo Gómez, de Cruz Azul; además del brasileño Carlos Eloir Peruci de los Toros del Atlético Español.
            En el equipo del Instituto Mexicano del Seguro Social había crisis en ese entonces. Era cuarto lugar del Grupo 1 con sólo 14 puntos en 18 juegos, producto de 4 victorias, 6 empates y 8 derrotas. Peleaba el no descenso con Veracruz que tenía cuatro unidades menos. Luizinho era el goleador del equipo con 8 tantos por los 16 del líder de goleo individual, el Cabo Cabinho de Pumas. Ante esto, Ernesto Tetos Cisneros fue destituido y reemplazado por el húngaro Arpad Fekete. Todo esto sucedió el 9 de enero, dos días antes de jugar contra el Nancy de Francia.
Spencer de zurda hace el 1-0 en el Azteca.
Diario Estadio
Hemeroteca Nacional
Universidad Nacional Autónoma de México.
            El equipo galo arribó a México la madrugada del 10 de enero de 1979. La mañana la tuvieron libre y por la tarde entrenaron en el Centro de Capacitación, a un costado del Estadio Azteca. Los acompañaba prensa de L’Equipe, France Football, Moundial y Onze. La prensa mexicana cuenta que sus colegas europeos le pusieron sarape y sombrero de charro a Platini para tomarle gráficas; pero a ellos, los mexicanos, no se les ocurrió tomarle una placa.
Julio Aguirre, del diario Estadio, apoyado por el jugador uruguayo Carlos Curbelo, pudo entrevistar a Platini quien confesó: “Desconozco por completo el nivel de juego en México, en Europa no se habla nada del futbol que aquí se practica; por lo tanto, mi opinión no vale”. Al cuestionarlo sobre si se consideraba el mejor jugador de su patria mencionó: “Eso dicen”; agregó ser admirador de Mario Alberto Kempes y de Johan Cruyff.  Al Centro de Capacitación llegó el técnico de Pumas, el serbio Bora Milutinovic, era amigo del entrenador Antonie Redin y del jugador alemán Heinz Spistieckel, los convenció de ir con todo el equipo a Ciudad Universitaria a tomarse fotos en el Estadio Olímpico Universitario. Otra vez, para la prensa mexicana, eso no era relevante y no fueron.
            Llegó el viernes 11 de enero de 1979 y 30 mil personas poblaron las gradas del Estadio Azteca para ver al Atlante contra el Nancy de Francia  y observar a Michel Platini. Fekete puso de once a Armando Franco; Arturo Zárate, Alejandro Bonavena Ramírez, Hugo Marcelino Gottfrit y Rolando Mejía; Spencer Coelho, Gustavo Beltrán y Gerardo Lugo Gómez; José de Jesús Aceves, Carlos Eloir Peruci y Luiz Alberto Da Costa, Luizinho. Mientras que el Nancy de Francia alineó a Michel Platini y a diez más. Sí, habían quedado atrás 5 meses y 3 días de ausencia del astro mundial y reaparecía, ni más ni menos, en el césped del Azteca.
El empate del Nancy con un penal inventado por el árbitro.
Diario Estadio
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            La primera jugada de peligro en el juego fue del visitante. El charrúa Curbelo mandó un centro al área azulgrana; Pintenat logró rematar fuerte con dirección de gol; pero Armando Franco desvió el esférico que terminó estrellándose en el travesaño. Inmediatamente el Atlante respondió con gol: Arturo Zárate desborda por derecha, se apoya en Gerardo Lugo, el Talento sacó un centro al corazón del área francesa; ahí Peruci no pudo rematar a primer poste, pero prolongó el balón; del otro lado, apareció el brasileño Spencer y de zurda hizo el 1-0 a los 8 minutos, para hacer saltar de gusto a la porra atlantista.
            Con el marcador en contra, el Nancy tomó la iniciativa. Según la crónica del Esto, Michel Platini “sirvió cinco pases de 10 metros y falló dos de ellos”. Al minuto 28 inició una jugada de triangulación con Rubio y Robert Pintenat; este último se aprestaba a rematar cuando Gustavo Beltrán tocó el balón con las manos. Marcel Pérez Guevara marcó un penal que los diarios nacionales calificaron de inexistente. El propio Pintenat cobró a la izquierda de Franco y empató el marcador. Fue todo para el Nancy, pues Platini pidió su cambio, argumentó un golpe en el pie derecho. Salió del campo con aplausos, pero ni en este momento ni en los 28 minutos que jugó, alguien le tomó una foto al francés. “La salida del astro se resintió de inmediato, porque mientras Michel estuvo en el campo, con sus pases acertados el Nancy no se vio tan presionado al momento de defenderse”, escribió Estadio.
            El Atlante se adueñó de la situación. A los 35 minutos, un pase largo de lado a lado de Zárate a Rolando Mejía, rompió el fuera de lugar que quiso efectuar la zaga francesa; el lateral izquierdo azulgrana enfrentó solo al portero Moutier, le tocó el balón sobre su cabeza y gol. Era el 2-1 y la tribuna festejaba la gran jugada de sus dos defensas laterales. Antes del descanso los Potros de Hierro encontraría un gol más: Gerardo Lugo, con su melena rubia, avanza por la banda derecha; cerca del área se apoya en Luiznho, éste hace una pared con Spencer y casi cayéndose por un empujón francés remata de zurda y gol de Luiz Alberto Da Costa. Los franceses observan como el brasileño baila samba sobre la grama del Azteca y es aplaudido por el público atlantista.
Gol de Carlos Eloir Peruci luego de excelsa jugada de Gerardo Lugo.
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            A los diez minutos del segundo tiempo cayó el cuarto gol. Gerardo Lugo hizo una jugada personal por la banda izquierda “dejó atrás a medio cuadro francés”, llegó hasta el final con el balón dominando; centró de forma exacta al movimiento que el brasileño Peruci le hizo al primer poste; ahí Carlos Eloir encontró el balón y de cabeza lo mandó al fondo del arco galo. Los atlantistas aplaudieron largamente la jugada del Talento a quien, por lo visto, no olvidaban. Gerardo Lugo también había jugado el Mundial de Argentina 1978, a su regreso a México el Cruz Azul adquirió su carta; cuando en octubre de 1978 el IMSS compró al Atlante hizo todo lo posible para hacer volver a Lugo a casa, pero fue imposible. A mediados de los ochenta volvió a vestirse de azulgrana y comprobó que los atlantistas siempre lo quisieron –lo quieren– como uno de los suyos.
            Terminó el juego con una contundente victoria de 4-1 del Atlante sobre el Nancy de Francia. Michel Platini había vuelto al futbol. De ahí en adelante su carrera no tendría freno: la Juventus de Turín fue el equipo que lo consagró como inmortal del futbol; con su selección deslumbró en el Mundial de 1982 y ganó la Eurocopa de Naciones de 1984, formó con Jean Tigana, Allan Gierese y Luix Fernandes, los Tres Mosqueteros del futbol francés. Platini regresó en 1986 a México para jugar su tercera Copa del Mundo, hizo un gol inolvidable con toda la clase y elegancia que se pueden conjuntar en un futbolista, fue ante Italia en el Olímpico Universitario. Luego llevó a su país a ganar el tercer lugar del mundo.
Resumen del juego ante el Nancy de Francia.
Diario Estadio
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Universidad Nacional Autónoma de México.
            Aquel juego del 11 de enero de 1979 quedó para siempre en la memoria de los atlantistas que tuvieron la fortuna de observarlo. Jamás han olvidado que vencieron al Nancy de Francia y de Michel Platini; pero además comprobaron lo que decían los libros de la historia del futbol: el Atlante siempre fue la carta victoriosa del futbol mexicano para equipos extranjeros. Pues como bien señalan los periódicos Spencer, Peruci, Luizinho y Lugo “en conjunto provocaron admiración”. Aunque en honor a la verdad todos fueron despedidos con ovaciones por el público azulgrana que sólo esperó el final del juego –definido desde el primer tiempo– para agradecerles esa noche inolvidable para el atlantismo.

FUENTES: Esto, El Heraldo de México, La Afición y Estadio.

NOTA: El Nancy perdió 2-1 con Chivas y 4-2 con Monterrey, en ninguno de estos dos juegos participó Platini. En Costa Rica cancelaron el juego contra el Herediano. Su último partido fue una victoria de 1-0 sobre Cruz Azul; el astro francés jugó 55 minutos, el gol de la victoria fue al 66 y se generó tras una mala salida de Miguel Marín.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Crónica del regreso a Zacatenco


Después de 15 años, los equipos de futbol americano del Instituto Politécnico Nacional dejaron de ser nómadas. Este sábado 12 de septiembre de 2015, las Águilas Blancas volvieron a jugar en su casa, en el Estadio Wilfrido Massieu de Zacatenco. Cerca de ocho mil personas llenaron la tribuna local y lanzaron los Huelum para sus jugadores en su propio emparrillado. Fue un partido familiar donde fue notoria la ausencia de los grupos estudiantiles que no tuvieron acceso al campus politécnico, mucho menos al estadio. Tampoco estuvo presente la máxima autoridad del IPN, Enrique Fernández, lo cual confirmó que precisamente fueron los ausentes, grupos porriles y director general, los que por tres lustros impidieron la realización de juegos en el Wilfrido Massieu. El resultado final: un ambiente de primera y un triunfo de 20-7 de las Águilas Blancas sobre los Potros Salvajes de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).
Esperando el momento histórico de volver a casa.
Foto del autor.
            El dispositivo de seguridad se implementó en los mismos planteles del Politécnico Nacional, donde se pidió a los grupos porriles no acudir al estadio, pues no se les daría acceso. En la Avenida Politécnico Nacional los camiones que los transportaban fueron detenidos. Los jóvenes tuvieron que caminar pero les fue negado el acceso, por no contar con boletos, al campus de Zacatenco. Antes de las 9 de la mañana el equipo visitante llegó al inmueble. Una centena de aficionados ya estaban en las tribunas blancas. Pasadas las 9:30 llegaron tres camiones con las Águilas Blancas, un jugador comentó: “Me siento como Cristiano Ronaldo llegando al Santiago Bernabéu”.
La entrada de las Águilas Blancas al Wilfrido Massieu.
Foto del autor.
            Los pronósticos de un lleno para el regreso histórico a Zacatenco del futbol americano colegial de nuestro país se desvanecían poco a poco. La tribuna local, a una hora del juego, no estaba ni a la mitad; la del visitante era más que deprimente con menos de 100 personas. Sin embargo, en el estadio se seguían esperando a los jóvenes que apoyarían al equipo de guinda y blanco; un iluso dijo: “Van a tener que ponerlos del lado del visitante”. Fue entonces cuando llegaron las versiones de que no dejarían pasar a nadie sin boleto. Un breve recorrido por las puertas de acceso confirmó que sólo habría lleno en la tribuna local; es decir, sólo 7 mil 500 aficionados.
            Muchos de ellos habían visto pasar su juventud en esas gradas, incluso algunos, habían defendido los colores del Politécnico en la cancha. Se les veía en el rostro la nostalgia y lo platicaban a sus vecinos de la grada. Otros más, quizá la mayoría, nunca había visto un juego en el Wilfrido Massieu. Era su primera vez. Igualmente, por lo menos tres generaciones de jugadores no tuvieron el privilegio ni el derecho de defender sus calores en su estadio. De ahí lo histórico de esta reapertura en Zacatenco para el futbol americano colegial.
            En repetidas ocasiones el espectáculo en la tribuna guida y blanca sobrepasaba por mucho el accionar de sus equipos, curiosamente esta vez no ocurrió así, por lo menos en la primera mitad. Cuando las Águilas Blancas ingresaron al campo, 15 años después, con sus banderas de México y del IPN, el Huelum retumbó en el Massieu, pero sin la sincronía de otras veces. Hasta la presencia de la mascota oficial del Politécnico Nacional pasó desapercibida para muchos, ya ni qué decir del discurso de la funcionaria que estuvo en representación del Director General y que en su discurso afirmó que las Blancas y los Burros llegaría a la postemporada de la ONEFA, lo que se ganó el oportuno y sincero grito en la tribuna: “Pues denles suficiente dinero”. Finalmente, pasadas las once horas de la mañana, se dio el Kick Off.
Repleta la tribuna local.
Foto del autor.
            Desafortunadamente, la expectativa estuvo también por encima del juego. Blancas y Potros intercambiaron una y otra vez ofensivas y el marcador no se movió. En la grada, los gritos seguían sin estar sincronizados: los del centro por un lado, los de los extremos por otro. El sol caía despiadadamente al norte del Distrito Federal. El juego estaba resultando bastante nivelado, no como lo había pronosticado el presidente de la ONEFA y miembro de la directiva de los Potros Salvajes, quien fuera de micrófonos dijo: espero que el marcador no sea 97-0. Después de dos cuartos sólo atinó en un dígito del marcador.
            Para la segunda mitad todo cambió. Una patada de despeje de los visitantes dejó a los politécnicos en su propia yarda 5; es decir, encajonados. Marco García, en primera oportunidad, le dio el balón a su corredor Luis Humberto López Tinoco. El número 4 de las Águilas Blancas parecía tener alas en sus pies, superó una, otra y luego otra tacleada en la línea de golpeo, para después volar hasta las diagonales. 95 yardas de acarreo para la primera anotación en el Wilfrido Massieu en 15 años y para instalarse siempre en la historia del futbol americano del Instituto Politécnico Nacional. Ahora sí, el Huelum fue al unísono, un solo grito lanzado por 7 mil 500 almas y el posterior “el Guinda va ganando ya, haciendo polvo a su rivales, el Guinda va ganando ya”.
            Luis Humberto López aún seguía eufórico por su anotación y recibiendo las felicitaciones de sus compañeros, cuando Carlos Moreno le interceptó al quarterback de los Potros Salvajes. Luego de la brillante jugada del número 1 de las Blancas, Marco García necesitó de dos jugadas para aumentar la ventaja al encontrar en las diagonales al capitán Luis Pedroza. Por último, García y López Tinoco cerrarían su memorable actuación con otro pase de anotación en el tercer cuarto. El equipo politécnico quería un marcador de escándalo, pero no se pudo, todo quedó en un 20-7 para su primera victoria de la temporada 2015 y la primera en casa desde hace década y media.
Luis Humberto López celebra la primera anotación.
Foto del autor.

            Al final se repitió el ritual del futbol americano colegial: cada equipo fue a la tribuna contraria a lanzar vítores al público; luego cada equipo se dejó querer por sus propios seguidores. Del lado guinda y blanco fue una unión plena, eufórica y sentimental entre tribuna y jugadores. Bien dicen que en este deporte la victoria no es lo más importante, sino lo único. Por eso sólo había sonrisas en el Wilfrido Massieu: la victoria era de las Águilas Blancas, del público al futbol americano estudiantil, del Instituto Politécnico Nacional. Todos habían ganado. Se había recuperado uno de los recintos más emblemáticos del deporte nacional. Que sea para siempre.

martes, 1 de septiembre de 2015

El Divino Calvo se vuelve Potro


Cerca de las diez de la noche del 10 de julio de 1982, el árbitro portugués Antonio Garrido silbó el final del partido en el Estadio José Rico Pérez de la ciudad de Alicante. Había terminado el juego por el tercer lugar de la Copa del Mundo de España, que obtuvo la selección de Polonia al vencer 3-2 a Francia. Poco consuelo para ambos, pero los 28 mil aficionados aplaudieron a los contendientes. Para los polacos era el fin de una era de esplendor, para los galos todo lo contrario, era el inicio. El número 16 de la selección polaca había cumplido su vigésimo juego de Copa del Mundo, en ellos marcó 10 goles, tenía 30 años y sabía que no habría un Mundial más para él. Sin embargo, esa misma noche en Alicante, un directivo del futbol mexicano se acercó a Grzegorz Lato. Le ofrecía una aventura en el Atlante.
            En efecto, el licenciado Rafael Lebrija, presidente del Atlante IMSS, había ido al juego en el Rico Pérez para convencer al campeón de goleo en Alemania 1974, y aún estrella del futbol mundial, de que aceptara vestirse de azulgrana en México. El Atlante era en ese 1982 el subcampeón del futbol mexicano, tenía al siete veces campeón de goleo del torneo local: Cabinho; al mundialista Rubén Ratón Ayala; al portero campeón del mundo en 1978: Ricardo Antonio La Volpe; y ahora quería a Lato. Lebrija logró el cometido de que la estrella polaca viajara a tierras mexicanas, con su familia y todo pagado, a conocer el club, al país y si le agradaba, le contratarían. Lato aceptó.
            Once días después de esa charla en Alicante, arribó a la ciudad de México Grzegorz Lato con su esposa Zazistawa y sus hijos  Paolo y Magdalena. El director deportivo del Atlante, Sergio Peláez, dijo: “En estos momentos es más barato un jugador extranjero de los países socialistas que uno propio nacional”. La prensa manejaba la cantidad de 250 mil dólares para el 102 veces jugador internacional de Polonia. Lato recorrió la Unidad Cuauhtémoc donde entrenaban los Potros, luego se le armó un tour de varios días a él y su familia que incluyó La Catedral, Chapultepec, el Museo Nacional de Historia, la Zona Rosa, Teotihuacán y Oaxtepec. Mientras tanto, el Atlante anunciaba la salida de Ricardo La Volpe por indisciplina; la contratación de Ignacio Rodríguez, Jesús Rico y Mario Hernández; la firma de José Luis González por dos años más y la también renovación del capitán Alejandro Ramírez, Bonavena.
Las máximas figuras de la Liga 1982-1983 eran atlantistas.
Foto Esto del archivo del autor.
            El lunes 26 de julio Lato se reunió con el director del Instituto Mexicano del Seguro Social, Arsenio Farell Cubillas, la prensa mencionó que en dicha reunión el jugador pidió dos años de contrato y después dedicarse a entrenar niños. Al parecer no hubo problema, Grzegorz Lato, campeón olímpico en 1972 y campeón goleador de la Copa del Mundo de 1974, firmaría por 230 mil dólares anuales y 150 mil pesos mensuales, más primas, para ser jugador del Atlante por dos años. Después partió de México a Bélgica, donde jugaba desde dos años atrás, para arreglar asuntos personales y volver en diez días. Fue hasta el 12 de agosto –mismo día en que se mató el boxeador Salvador Sánchez– en que el futbolista polaco regresó a nuestro país con esposa e hijos.
La mañana del 13 de agosto de 1982 se pudo ver juntos por primera a vez a Evanivaldo Castro y a Grzegorz Lato. Sin duda alguna el Cabo y el Divino Calvo haría la pareja más trascendental de la próxima temporada 1982-1983. El Atlante IMSS, una vez más, daba la campanada de inicio de campaña en busca de un campeonato que se les negaba desde 1947. Los dos astros corrieron juntos alrededor del campo, mientras sus compañeros hacían futbol con el técnico Horacio Casarín, luego se sentaron juntos a observar la práctica. Los fotógrafos inmortalizaron esas escenas para la posteridad.
El Divino Calvo defendió por primera vez la camiseta del Atlante en un amistoso en Naucalpan contra el Oaxtepec. Para el segundo tiempo entró de cambio por el joven Gonzalo Farfán y jugó 34 minutos, hizo “tres o cuatro jugadas de altura” y después pidió su cambio. Uso el número 14 y los botines de Eduardo Rergis, según relatan las crónicas. El sábado 28 inició como titular junto a Cabinho en otro juego de preparación, esta vez contra el resucitado Necaxa. El resultado fue un empate a un gol y la anotación azulgrana fue de Miguel Ángel Fuentes, el Pueblita.
Recorte del diario Estadio el día que usó
por primera vez la camiseta azulgrana.
Su estreno goleador con los Potros de Hierro se dio en la ciudad de Los Ángeles, California, en un amistoso internacional contra el Corinthians de Brasil. A los seis minutos anotó Lato: Pimienta Rico desbordó por derecha, mandó un centro que Mario Hernández iba a rematar, pero se interpuso el defensa Mauro y el balón fue a dar al polaco que fusiló al arquero brasileño. Gol, su primer gol. El juego terminó 3-2 en contra del Atlante, Cabinho hizo el segundo. Con los sudamericanos jugaba el inmortal Doctor Sócrates.
La Liga de México inició el 5 de septiembre. En el estadio Azteca, el Atlante recibió a Zacatepec y no pasó de un 0 a 0. Grzegorz Lato debutó, el Cabo no jugó y posteriormente se armaría un escándalo por su ausencia. Pero regresando a aquella mañana de domingo, Ignacio Matus en Esto relató: “Es un jugador de piques, de dinamismo, no es hábil. A él balones al espacio para obligarlo a correr”. Mientras que en La Afición se preguntaban “¿Para qué contratar un jugador vertical si lo van hacer jugar con movimientos horizontales?. Lo cierto es que tuvo dos oportunidades de gol: una dentro del área en que Pablo Larios atajó al lanzarse muy oportuno a los pies del polaco, otra más donde no logró conectar de cabeza un centro del Ratón Ayala. En ese inicio de campaña el Atlante alineó con Nacho Rodríguez; Miguel Ángel Pueblita Fuentes, Alejandro Bonavena Ramírez, Eduardo Rergis y Jesús Rico; José Luis González, Arturo Vázquez Ayala y Mario Hernández; Eduardo Moses, Rubén Ratón Ayala y Grzegorz Lato.
Fue en la jornada 2 cuando se estrenó en el campo la dupla Cabinho-Lato. Fue en el Estadio Jalisco ante las Chivas, el juego no pasó de un empate a un gol. El tanto azulgrana fue de Mario Hernández y ni el Cabo ni el Divino Calvo estuvieron a la altura. Por increíble que parezca, al siguiente juego el técnico Horacio Casarín sentó a Nacho Rodríguez, Mario Hernández, al capitán Bonavena y a ¡Lato!, quien se veía fastidiado en la banca. Pero Atlante ganó 4-3 a Tecos, con una remontada y con dos goles de Cabinho. Luego perdería con Tigres en Monterrey, Cabinho fue expulsado y el Divino Calvo continuaba en la banca
Cuando comenzó octubre, el sexenio de José López Portillo estaba por terminar y se decía que el IMSS vendería al Atlante. En el siguiente juego con la presión por los rumores y los malos resultados, Casarín jugó con un 4-2-4: Calaca y Mario Hernández de armadores y cuatro delanteros: Moses, Ratón, Cabinho y Lato. Resultado 3-0, con dos del Cabo y vuelve la calma. Pero es un hecho que el equipo no camina, a la jornada siguiente el clásico ante el Necaxa termina 1 a 1. Luego vence 3-2 a Oaxtepec; Lato jugó pero no anotó. El Atlante marchaba en cuarto lugar cuando el domingo 17 de octubre fue Ciudad Universitaria para medirse a Pumas.
Dupla de época.
Foto Esto del archivo del autor
Por fin, la velocidad legendaria de Grzegorz Lato aparece. A los seis minutos pegado a la banda recibe un pase de Mario Hernández, el polaco enfrenta en mano a mano a Pablo Luna, lo desborda y lo deja muy atrás antes de vencer a Olaf Heredia. El público azulgrana grita el primer tanto del campeón goleador de Alemania 1974 como atlantista. A los 20 minutos desborda otra vez y con un pase deja solo a Cabinho frente al marco universitario, pero el brasileño vuela su remate. Al minuto 39 en medio campo José Luis González roba un balón, filtra un pase preciso a Lato quien con su velocidad característica deja atrás a la defensa puma, vuelve a encontrarse a Olaf Heredia y lo fusila. Atlante gana ese juego con los goles del Divino Calvo.
Al final de esa Temporada (1982-1983) el internacional polaco fue el máximo goleador del equipo con 15 anotaciones; Cabinho dejó al Atlante en diciembre de 1982 cuando tenía 11 goles y apuntaba para su octava corona de goleo individual en forma consecutiva. La dupla del Cabo y el Divino Calvo fue efímera en la cancha, pero se convirtió en perenne en los recuerdos de los atlantistas que vieron a Lato desbordar y a Cabinho rematar. Ambos, además, formaron parte de una época en que el Atlante hacía las mejores contrataciones del torneo y llenaba de orgullo y esperanza a su afición.
Grzegorz Lato cumplió sus dos años de contrato con el Atlante. Se fue con el cariño de la afición por su honestidad en el campo, sus piques a toda velocidad en las bandas, su solidaridad para dar el pase al compañero, por su carisma con la tribuna, por su futbol a espacio abierto,  porque fue una estrella del futbol mundial que vino a confirmar su grandeza, no se guardó nada. Bienaventurados los atlantistas que vieron y recuerdan al Divino Calvo vestido de azulgrana.

Fuentes: Esto, El Heraldo de México y La Afición.

Murió el portero, nació el técnico y surgió el lavolpismo

Por: Víctor Miguel Villanueva @VictorMiguelV L a noticia conmocionó al medio futbolístico: el Oaxtepec IMSS ten...