martes, 8 de diciembre de 2015

El Atlante en el Mundial de Clubes

Por: Víctor Miguel Villanueva
@victormiguelvh

El gol de Clemente Ovalle para coronar campeón de Liga al Atlante, en diciembre de 2007, abrió también una puerta más grande: los Potros podrían llegar a un Mundial de Clubes, ni más ni menos. El equipo azulgrana disputaría antes la primera edición de la Concacaf Champions League y el premio mayor era acudir a Emiratos Árabes Unidos con todos los campeones de las confederaciones afiliadas a FIFA. Era brincar de los llanos de polvo de la Condesa, en 1916, a las playas de Cancún, en 2007, y de ahí a las arenas doradas de Abu Dhabi, en 2009.
            Antes estaba el certamen regional. La Confederación Norte, Centro América y del Caribe de Futbol desapareció en 2008 su torneo Campeones y Subcampeones de la Concacaf, para crear su Liga de Campeones. El equipo dirigido por José Guadalupe Cruz quedó ubicado en el Grupo C, junto con el Impact de Montreal, el Olimpia de Honduras y Joe Public de Trinidad y Tobago. Como ganador del grupo calificó a cuartos de final. Ahí eliminó con un marcador global de 4-1 al Dynamo de Houston. En semifinales ante Santos Laguna, con gol de último minuto de Rafael Márquez Lugo, se accedió a la gran final. Sí, el Atlante era finalista en la primera edición de la Concacaf Champions League. El Mundial de Clubes estaba a dos juegos.
            El 22 de abril de 2009, la afición atlantista hizo una numerosa presencia en el estadio de la Ciudad de los Deportes, su antigua casa, para medirse a Cruz Azul. En un extraordinario primer tiempo Fernando Navarro y Christian Bermúdez hicieron el 2-0 con que terminaría el juego de ida. Los atlantistas salieron eufóricos del coso de Avenida Insurgentes, festejando desde ese momento su inscripción al certamen mundial de clubes en Emiratos Árabes Unidos. No se equivocaron: el 0-0 en Cancún los hizo campeones de la Concacaf.
El Atlante que debutó en el Mundial de Clubes.
            Los campeones que acudirían al Mundial de Clubes eran: el FC Barcelona por la UEFA; Estudiantes de La Plata por Conmebol; el Atlante FC por Concacaf; el local Al-Ahli FC; por África el TP Mazambe Englebert; por Oceanía el Auckland City FC, y por Asia Pohang Steelers FC. El torneo comenzaría el 11 de diciembre y el sorteo deparó que el campeón de México enfrentara al de Nueva Zelanda y si resultaba ganador, en semifinales lo esperaba, ni más ni menos, que el mejor equipo del mundo y quizás de la historia: el FC Barcelona.
            El 12 de diciembre, en el campo del Zayed Sports City en Abu Dhabi, once jugadores vestidos de azulgrana salieron a defender la historia de los Potros de Hierro. Se trataba de Federico Vilar, Miguel Martínez, José Joel González, Fernando Navarro, Rafael Márquez Lugo, Santiago Solari, José Guerrero, Christian Bermúdez, Guillermo Rojas, Luis Velázquez y Daniel Arreola, todos dirigidos por el único atlantista en ser campeón como jugador y entrenador: José Guadalupe Cruz. Ese día el Atlante consiguió una victoria contundente, a la altura de su historia internacional.
            A los 35 minutos el Chícharo González cobró un tiro de esquina; luego de dos intentos de despeje, el defensor del Auckland City, Macgeorge, dejó el balón a Daniel Arreola quien de zurda venció al arquero Spoonley para el 1-0. A los 70 minutos, el Hobbit Bermúdez arrancó por el centro con balón dominado; se apoyó en la media luna con Márquez, quien le devolvió la pared; el Hobbit controló y de zurda cruzada venció el arco neozelandés. Dos a cero, brotaron algunas banderas mexicanas y atlantistas en el estadio de Abu Dhabi. Pero aún faltaba más: una brillante jugada al minuto 90 donde hubo pared, pantalla y zurdazo, todo dentro del área, terminó con el gol de Lucas Silva. El Atlante jugaría una semifinal de Mundial de Clubes ante el todopoderoso Barcelona.
El Hobbit Bermúdez fue figura en el Zayed Sports City
            Fue el 16 de diciembre de 2009 cuando los Potros de Hierro jugaron el partido más importante de su historia: buscar una final mundial de clubes ante el equipo que mejor ha jugado al futbol desde que se inventó este deporte. El Atlante salió al campo vestido en azul turquesa, como el mar de Cancún, dejando los colores azulgranas al campeón de Europa. El Profe Cruz mandó el siguiente cuadro: Federico Vilar; Fernando Navarro, Miguel Martínez, Luis Velásquez y Daniel Arreola; Santiago Solari, José Joel González, Guillermo Rojas y José Guerrero; Christian Bermúdez y Rafael Márquez Lugo. Mientras que Pep Guardiola se reservó a Lionel Messi, pero mandó el siguiente cuadro al campo del Zayed Sports City: Víctor Valdés, Eric Abidal, Dani Alves, Charles Puyol, Rafael Márquez y Sergio Busquets; Yaya Touré, Andrés Iniesta y Xavi; Pedro y Zlatan Ibrahimovic.
            El Atlante tocó el cielo con las manos cuando, al minuto cuatro, Federico Vilar desde fuera de su área mandó un balonazo a las espaldas de la defensa catalana; Dani Alves y Rafael Márquez dejaron botar el balón; apareció Rojas quien le hizo un sombrero a Víctor Valdés, el balón pareció salir, pero el jugador de los Potros había seguido la jugada, se lanzó y con la espinilla izquierda mandó el balón al fondo de la red: ¡Gol!, ¡gol del Atlante! contra el Barcelona. El campeón de México estaba dando la gran campanada. Lógicamente el campeón europeo se apoderó del juego, monopolizó el balón y los ataques; la defensa atlantista era incapaz y su capitán Vilar veía remates sobre su portería de Pedro, Iniesta y de Ibrahimovic, uno tras otro. La esperanza atlantista era ilimitada, pero no la resistencia. A los 35 minutos, Xavi cobró un tiro de esquina, Abidal prolongó y atrás de él apareció Sergio Busquets sin marca, con el balón a placer para vencer a Vilar. El juego se había empatado. Al final del primer tiempo el portero atlantista le ganó un mano a mano a Dani Alves.
Gol del Atlante ante el mejor equipo del mundo.
            Pep Guardiola esperó el inicio del segundo tiempo, como el Atlante soportaba los embates, el técnico catalán decidió que era hora de meter al campo al mejor jugador del planeta: Lionel Messi. A los 52 minutos se hizo el cambio por Touré y entonces, el partido sería otro. Pues en menos de 120 segundos el astro argentino marcó la diferencia. Zlatan Ibrahimovic tuvo el balón e hizo lo que debe hacer: dárselo a Messi. La Pulga entró de derecha a izquierda al área azulgrana, se quitó a Vilar y de zurda definió. Ni el Atlante, ni nadie, han podido hasta la fecha con un jugador de esas características. Sólo tenía cien segundos en el campo y anotó.
            Todo terminó cuando al minuto 66 Andrés Iniesta desde la banda izquierda fue fintando a cuanto jugador del Atlante se le acercó, pero no atinaban a quitarle el balón; el ocho azulgrana, ya en el área sirvió corto a Pedro quien fusiló sin problemas a Federico Vilar. Era el fin, fue el fin de los Potros en el Mundial de Clubes. Aunque al minuto 75 Rafael Márquez Lugo estrelló un remate en Valdés luego de un excelente servicio de Gabriel Pereyra que dejó sólo a su compañero dentro del área catalana. Quizá ese gol hubiera revivido las ilusiones de los atlantistas. Pero no, no volvió a existir posibilidad de una reacción mexicana, en cambio, el capitán atlantista evitó un gol de Ibrahimovic a un disparo de larga distancia y luego se le arrojó a los pies de Messi para despojarlo del balón en mano a mano dentro del área.
Lionel Messi salió de la banca e inclinó el partido para Barcelona.
            Así, el Atlante quedó fuera del Mundial de Clubes. Obtuvo un cuarto lugar al perder su último juego en penales contra el Pohang Steelers FC, luego de un empate a un gol en tiempo regular, donde perdía y logró empatar en el último minuto tras un gran pase de Pereyra que, ahora sí, Márquez Lugo pudo rematar cruzado lejos del arquero coreano. De esta forma el Atlante dejó los Emiratos Árabes Unidos y todo indicaba que la afición atlantista podría vivir una gran época. No fue así.

            En 2007, ganó su tercer campeonato de Liga, fue en 2009 el primer campeón de la Concacaf Champions League y luego fue cuarto lugar en el Mundial de Clubes de FIFA; enseguida vino la caída. Hoy, a punto de cumplir cien años de existencia, se debate en la mediocridad de la Liga de Ascenso. En algo que, definitivamente, su historia y sus seguidores no merecen de ninguna forma.

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