miércoles, 23 de marzo de 2016

El Campeonato de 1940-1941: el comienzo de una era…(parte II)


 El Atlante cerró la primera vuelta del campeonato 1940-1941 con dos derrotas que le quitaron el liderato general. Pero este equipo estaba armado y predestinado a ser campeón, así que superó la crisis y enfiló al titulo. Se inauguró con ello la época de mayor esplendor en la historia centenaria del equipo azulgrana. El Atlante siguió llenando los escenarios donde se presentaba y sus figuras eran alabadas en las crónicas periodísticas y convertidas en leyenda por la afición. La siguiente es la culminación de la temporada 1940-1941, en su torneo de Liga, en la que los Prietitos confirmarían que eran el mejor equipo de México.
            La segunda vuelta comenzó para el Atlante el 13 de octubre de 1940, en el Parque Guadalajara de la avenida Reforma en la capital de Jalisco. El equipo local era el líder con 11 puntos, uno más que los azulgrana. El juego se programó para las 16 horas, pero desde las 12 horas se tuvieron que cerrar las puertas del inmueble: 10 mil personas ya estaban adentro. Las autoridades policiacas tuvieron que detener la circulación para que ya no llegaran más autos. En puntos estratégicos de Guadalajara se colocaron “magnavoces” para que la gente escuchara por radio el juego. En el Parque la gente improvisó un “día de campo” para la espera, llevaba comida y bebidas. Además, hubo una banda de música para que fuera menos fastidiosa la espera. El Parque Guadalajara hervía, cerca de las 4 de la tarde, cuando el Jalisco saltó a la cancha y después el Atlante.
Carlos Laviada, derroche de clase.
            El primer tiempo fue de locura: un empate a tres goles. Los Prietitos se repusieron de un gol inicial cuando Chanclas Zamudio hizo el 1-1. La voltereta vino en un tiro libre que cobró magistralmente El Caballo Mendoza, colocando el balón en el ángulo derecho de la portería tapatía; incluso, el marcador estuvo 1-3 en favor del Atlante con una anotación del tico Juan Antonio Huitt. Sin embargo, el local antes del descanso empató a 3. El público sabía que había valido la pena entrar a las tribunas cinco horas antes. En el segundo tiempo, hubo tres goles más, todos azulgrana: Martín Vantolrá, Pepe Gutiérrez y Huitt. Un nítido 6-3 del Atlante al Jalisco y de vuelta a la cima: Atlante 12, Jalisco 11 y España 10.
            Después de esta memorable exhibición del futbol y contundencia, venía el clásico ante el Necaxa. Otro lleno a reventar pero esta vez la alegría sólo sería rojiblanca. Con gran actuación del Poeta Lozano y de Horacio Casarín (dos goles), los electricistas vencieron 4-1 al líder general. La prensa dijo del Atlante “fue una desgracia”, sólo fue rival en los primeros 45 minutos, donde Chanclas anotó y el marcador estaba 2-1; luego únicamente hubo un equipo en la cancha y las banderas rojiblancas se agitaron de lado a lado del parque Necaxa. La tabla quedaba así: Atlante 12, Jalisco 11, Necaxa, España y Asturias con 10. La siguiente semana descansó el Atlante, por lo que fue empatado por el equipo albinegro, pero los Prietitos con un más cuatro, por un más dos de su rival. Por si fuera poco se enfrentarían entre ellos la siguiente jornada.
Antonio Huitt, delantero costarricense.
            El 3 de noviembre de 1940, el Parque Asturias abría sus puertas y sus gradas se llenarían para el Atlante contra España. Esta vez la gente del Atlante que estuvo en las tribunas vio una exhibición épica y magistral de su equipo. Resaltando Alberto El Caballo Mendoza que seguramente aquella tarde inscribió para siempre su nombre en la historia centenaria del Atlante. Primero le puso en la cabeza al Maestro Vantolrá el 1-0; después el propio catalán le devuelve el favor. En Excélsior se deshicieron en elogios para el centro delantero azulgrana: “Tuvo una intervención violentísima y certera”, sobre su accionar escribieron “serpentea dentro del área” y sobre la manera de desmarcarse se aseguró: “Gana la trayectoria del balón de una forma milagrosa”. El 3-0 fue obra de un ilustre veterano: La Nacha Olivares. Tarde de epopeya para el conjunto atlantista e inolvidable para su afición.
            Siete días después, el Atlante, equipo y seguidores, clamaban venganza. El Asturias fue abarrotado el 10 de noviembre de 1940 para ver la revancha entre Atlante y América. Bastó que el árbitro silbara el inicio del juego para que el equipo azulgrana se precipitara sobre el arco crema. El portero Mollinedo evitó de forma milagrosa por lo menos tres goles, pero luego terminó recibiendo cuatro. Los azulgrana ganaron 4-2; su público los ovacionó al final. Llegaron a 16 puntos, cuatro más que el España. Y en esa cosas increíbles del futbol mexicano, el Atlante salió de gira a Guatemala a sostener tres partidos de exhibición. Goleó 7-3 al Municipal; empató a 1 con el Tip Nac, y venció a un combinado local 6-3. Luego regresó a México a ganar la Liga.
            El 1 de diciembre, mismo día en que el general Manuel Ávila Camacho asumía como presidente de México, el Atlante reapareció en la Liga. Seguía siendo líder con dos puntos de ventaja sobre el España. Aquel día de mucho viento enfrentó al Marte, el cual lo había vencido en la última jornada de la primera vuelta. Así que los atlantistas querían revancha. Se la tomaron y de qué forma. El Caballo, Gutiérrez, Huitt y un hat trick del Maestro Vantolrá formaron un aplastante 6-0. De nada sirvió que el público del España y del Asturias hayan alentado al Marte, para que perdiera el Atlante y ellos, los españoles, siguieran con vida en el torneo. Con el triunfo sobre los marcianos, todos los equipos del campeonato mexicano habían sido derrotados por el Atlante. Llegaba a 18 puntos, tres más que el Jalisco con dos partidos por jugarse. Sí, prácticamente era el campeón.
Raúl Pipiolo Estrada, el guardian del marco.
            Una goleada más los pondría a un paso del título. Ahora fue el Moctezuma de Orizaba la víctima de la contundencia azulgrana, que después la prensa llamaría aplanadora. Fue el 13 de diciembre de 1940. Un primer tiempo “a lo Atlante”: con goles, significó un 3-0 conformado por Huitt, Chanclas y Vantolrá. En la segunda parte, otra vez el Maestro y el tico para dejar el marcador 5-2. Los cronistas afirman que los goles azulgrana fueron “hechos toreando a los backs adversarios que, en honor a la verdad, por la genialidad de los delanteros morenos”. Ese día el Atlante no fue declarado campeón, pues el Asturias tenía tres juegos por delante y matemáticamente podría alcanzar a la oncena azulgrana.
            El día anhelado por ocho años llegó. El Parque Asturias se llenó el 22 de diciembre de 1940. Asturias debía ganar para mantener la posibilidad de alcanzar al Atlante que, con un empate, sería nuevamente monarca del futbol mexicano. Catorce mil aficionados acudieron al partido. El Atlante recibió el cariño de su público cuando saltó al campo con Estrada; Benjamín y Laviada; Peluche, Calavera e Hidalgo; Vantolrá, Chanclas, Mendoza, Gutiérrez y Huitt, todos dirigidos por el húngaro Luis Grocz. El cuadro blanquiazul se puso en ventaja luego que León II resolviera una melé dentro del área atlantista. El Asturias ensució el juego, agredieron a Huitt, quien devolvió la agresión y ambos jugadores fueron expulsados del terreno; en las gradas la presión aumentaba. Pero el juego del Atlante adormeció al rival e hipnotizaba a la tribuna.
Ignacio Calavera Ávila es el amo del medio campo, su clase no conoce límites; reparte el juego por todos los sectores del campo adversario. Al minuto 37 observa libre al Maestro Vantolrá; le sirve un pase preciso, el delantero catalán no tiene que detener el esférico, le pega de pierna derecha, sale “un tiro raso, fortísimo, que fue raspando el pasto hasta detenerse en la red del marco defendido por Urquiaga”. Es gol, gol del Atlante. Los sombreros de palma en la tribuna de sol hacen figuras en el aire; los atlantistas se abrazan entre ellos, los jugadores también. Sólo es cuestión de tiempo y los Prietitos serán nuevamente campeones. Al silbatazo final estalla el jubilo azulgrana. Comienza una época de oro.
Los campeones: el Atlante.
            El Atlante campeón de 1940 inauguraría una etapa gloriosa para el club. En lo individual, la contratación de Ignacio Calavera Ávila, Carlos Laviada y Martín Vantolrá, significaba que el general José Manuel Núñez no escatimaría para reforzar a su equipo con los mejores que había en la Liga o en el extranjero. En el caso del Maestro, a partir de ese año, se convirtió en una leyenda del atlantismo: jugó más de una década como azulgrana, ganó dos campeonatos y formó parte de la mítica delantera de Mateo Nicolau, Horacio Casarín, Ángel Segura Angelillo y Rafael Tico Meza, quienes hasta la fecha ostentan el récord de 121 goles en una temporada. En el banquillo, el húngaro Luis Grocz ganó el primero de sus dos campeonatos con Atlante, el único en conseguirlo.
            En cuanto al equipo, luego de levantar la Liga de 1940-1941, fue hasta 1952 en que viene el declive, otra vez campeón de Liga (1947), dos veces campeón de Copa y dos veces Campeón de Campeones; además, en estos 12 años fue tres veces subcampeón de Liga, tres de Copa y obtuvieron el récord de goles en un torneo. Fueron doce años de protagonismo puro; de llenar los estadios donde se paraba; de partidos épicos en la historia general del futbol mexicano; de clásicos imborrables ante Necaxa y España. En fin, años en que se forma una pasión, en este caso, una pasión azulgrana, llamada Atlante.

FUENTES:
Esto, Excélsior, El Universal y El Nacional.

NOTA:
Las fotografías aquí mostradas NO corresponden necesariamente a los hechos narrados, sólo sirven de ilustración para el texto.


jueves, 17 de marzo de 2016

El Campeonato de 1940-1941: el comienzo de una era…(parte I)


El Atlante estaba por cumplir 10 años sin ser campeón. El general José Manuel Núñez deseaba como nadie poner al equipo de sus amores en lo más alto del futbol mexicano. De hecho, la conformación de aquel plantel era la primera piedra de la época de oro del atlantismo y que mejor que comenzar con un título. Tres jugadores se vestirían de azulgrana en julio de 1940 para hacer de los Prietitos, sin duda alguna, el candidato número uno al campeonato. Estamos hablando de Martín El Maestro Vantolrá, Ignacio Calavera Ávila y Carlos Laviada, los tres de una calidad comprobada e insuperable por cualquier otro elemento de la Liga. Así, el Atlante se llevó el campeonato 1940-1941 de principio a fin.
            La jornada inaugural de aquel torneo se jugó en el Parque Necaxa, el 21 de julio de 1940, con una doble confrontación: el campeón España ante el subcampeón Necaxa y antes el campeón de Copa, el Asturias, ante el Atlante. Desde luego hubo lleno absoluto en el parque del pueblo de La Piedad. El equipo azulgrana saltó al campo con los siguientes jugadores: Raúl Pipiolo Estrada, Benjamín Alonso y Francisco Islas; Antonio El Peluche Ramos, Ignacio Calavera Ávila y Alfredo Hidalgo; Martín El Maestro Vantolrá, Leonardo Chanclas Zamudio, Alberto Caballo Mendoza, José Margarita Gutiérrez y Grajeda. Desde ese momento sus refuerzos se hicieron presentes y se ganaron el cariño de la afición azulgrana.
            A los 4 minutos, el Calavera Ávila le dio un pase al Caballo Mendoza, campeón de goleo individual, quien remató desde fuera del área para el 1-0. Al minuto 27, una triangulación de lujo que puso las cosas dos cero: Calavera al Maestro y éste al Caballo quién de cabeza permitió que los atlantistas en la tribuna lanzaran sus sombreros de palma al aire. Pero vendría más de ese debut liguero: El Maestro Vantolrá se estrenó cuando Calavera Ávila de un pase perfecto lo dejó sólo ante el portero asturiano; el catalán sólo tuvo que bombear el balón y gol. El primero de muchos que gritaría con el Atlante durante la siguiente década. Pero el cuarto fue un golazo, Chanclas Zamudio desbordó y mandó un cambio de juego; El Maestro venía a toda carrera y así remató para anotar de forma soberbia. Atlante ganó 4-3 el partido, estuvo 3-0 arriba y 4-1, para ponerse de líder en la tabla general con el España. La afición aplaudió al Calavera Ávila y la prensa no le escatimó ningún elogio a este veterano jugador.
Ignacio Calavera Ávila.
            La jornada 2 tenía programado el clásico ante el Necaxa. Horacio Casarín fue registrado por Necaxa pero estaba lesionado y no jugó. En cambio, Carlos Laviada firma con el Atlante, jugará y la prensa decía que se despejan las dudas: Atlante está para campeón. El domingo 4 de agosto –una vez más– en la cancha los colores azulgrana contra los rojiblancos; en las tribunas los necaxistas en sombra y los atlantistas en sol; el parque está lleno. Atlante hizo algo que sería característico en esta época: marcar rápidamente. A los 4 minutos, el portero electricista Navarro toca a su defensa Marcial Mendoza, éste se la quiere regresar pero lo hace débil; Grajeda intercepta el balón y anota, 1-0. Luego, dos minutos después, penal en favor del Atlante, que falla Chanclas Zamudio. Termina el primer tiempo. Caballo Mendoza estrella un remate en el travesaño, pero finalmente al 69 conecta correctamente un centro de Grajeda para sentenciar el juego 2-1 para los Prietitos. Seguían empatados en el liderato con el España en cuatro puntos.
            La primera gira al interior de la república es a Orizaba ante el Moctezuma. No fue fácil, a los seis minutos Raúl Pipiolo Estrada detiene una pena máxima, luego le anulan un gol a los locales que, aún así, se van al descanso ganando 2-1. A los 57 minutos Grajeda cobró un tiro de esquina que es rematado por Chanclas para empatar. A los 75 minutos Margarita Gutiérrez con su sello característico: el remate de larga distancia, le da la tercera victoria consecutiva al Atlante. España también ganó y siguen de la mano en la cima del campeonato con seis puntos cada uno.
            El 25 de agosto de 1940, el Parque Necaxa es insuficiente para el público que quiere ver el duelo entre los dos líderes del campeonato, que además representan al campeón y al candidato al destronarlo: Atlante vs España. Resultó un juego épico, como la mayoría entre estos dos equipos, se gritaron ocho goles en total y hubo un vencedor: el Atlante.
            Los primeros 15 minutos fueron del España. Dicen las crónicas periodísticas que dominaron ampliamente al Atlante; incluso, consiguieron un gol. Pero luego vinieron 15 minutos de buen futbol de los Prietitos y le dieron la vuelta al marcador. Primero La Margarita Gutiérrez de un disparo de larga distancia, previo control con el pecho; luego Chanclas Zamudio a pase de El Maestro. Ya no perdería el Atlante el control del juego. Los albinegros emocionaron a su tribuna al empatar a dos a los 50 minutos, pero se vino un vendaval azulgrana. Caballo Mendoza de cabeza en un tiro de esquina, 3-2; Chanclas también prueba de larga distancia y anota para el 4-2; luego se repite a fórmula del pase de extremo a extremo: Vantolrá centra y sobre la marcha Zamudio remata de aire y cruzado, es el 5-3. Diez minutos después el Caballo Mendoza falla un penal. No importa, son dos puntos más, cuatro victorias en fila; la parte alta de la tabla de posiciones dice: Atlante 8, Jalisco 7 y España 6. Los cronistas aseguraron “el Atlante ha jugado un magnífico encuentro” y en El Nacional se leía “la inspiración individual de algunos valores morenos decidieron la contienda a favor del Atlante”, sí, en efecto, era un equipo lleno de figuras.
Alberto El Caballo Mendoza
            El campeonato 1940-1941 sólo tenía 8 equipos y por primera vez en la historia jugaban conjuntos de provincia: el Moctezuma de Orizaba y el Jalisco, este último resultó la revelación del torneo. El 8 de septiembre se presentó en el Parque Asturias ante cerca de 20 mil personas; llevaron mariachis y una pancarta que decía: “Arriba Jalisco”; no era para menos, enfrentaban al Atlante y entre ambos sólo había un punto de diferencia en la lucha por el campeonato. En el juego preliminar, entre el Asturias y el Marte, el público de sol no paró de gritar “hurras para los morenos del Atlante”. Cuando por fin comenzó el juego, los tapatios sólo dieron batalla la primera media hora, luego sucumbieron ante la contundencia del Atlante.
            A los cinco minutos, para no variar, anotaron los Prietitos con una triangulación entre Grajeda, El Maestro y una media vuelta fulminante de la Margarita Gutiérrez. El visitante empató a uno. Luego Martín Vantolrá de penal puso el 2-1 y el mismo Maestro antes del descanso hizo el 3-1 tras una jugada personal de dos recortes dentro del área del Jalisco. Iniciaba el segundo tiempo cuando el Caballo Mendoza remató de cabeza un centro de su extremo catalán. Pero el mejor gol estaba por venir: Jalisco quería un gol más y atacaba; Carlos Laviada, con la elegancia que lo caracterizaba recuperó el balón en el área atlantista, sirvió a Calavera Ávila que estaba en el centro del campo; éste abrió al extremo derecho a Vantolrá; Mendoza cerraba por el centro, pero el pase, esta vez fue corto y atrás, al borde del área; ahí Chanclas Zamudio perdió el balón de aire y su remate cruzado paró en la red. ¡Golazo! 5 a 2 terminó el juego ante una borrachera de alegría del público azulgrana. Su equipo ligó su quinta victoria consecutiva.
Ahora el campeonato estaba de la siguiente manera: Atlante 10, Asturias 7 y Jalisco 7. Sin embargo, el equipo candidato al título se mete en una crisis y va a perder consecutivamente dos juegos, ante los rivales a los que se pensó vencería a placer. Pero no fue así “perdieron al atributo de invencibles y tuvieron que hacer un alto peligroso en el camino”.
            El 15 de septiembre de 1940 enfrenta al América. Es el peor juego en muchos años del Atlante, recibe cuatro goles en 28 minutos. Antes de ir al descanso Chanclas mete el 4-1. El mismo José Leonardo Zamudio mete el 4-2 a los 77, pero no va más, reciben un quinto gol en contra y la gente se va del estadio; no indignada, sino incrédula de lo que acaba de observar. La prensa calificó el juego como “la máxima sorpresa del campeonato”, no hay que olvidar que América era uno de los sotaneros de la Liga. Al Atlante con esto se le acercan los equipos españoles en la cima de la tabla de posiciones: Atlante 10, Asturias 9 y España 8. Pero la pesadilla aún no termina.
Martín El Maestro Vantolrá.
            Para culminar la primera vuelta del campeonato 1940-1941, el Atlante se mide al Marte el 29 de septiembre. Una vez más son sorprendidos y el rival toma una delantera de 2-0. El Maestro acorta antes del descanso. El Marte se vuelve alejar con el 3-1; otra vez Vantolrá anota, pero ya no hay tiempo. Segunda derrota del torneo y eso se refleja en la tabla de posiciones: Jalisco 11, Atlante 10, Asturias 9, Necaxa 8, España 8, América 5, Marte 4 y Orizaba 1.
            Fue un alto inesperado, pero aleccionador. El Atlante aprendería a no confiarse de la calidad del rival y en los siguientes siete juegos terminaría dando la vuelta olímpica como campeón del futbol mexicano por segunda ocasión en su historia. (CONTINUARÁ)




Fuentes:
Esto, La Afición, El Nacional, El Universal y Excélsior.
NOTA:
Las fotografías aquí mostradas sólo sirven de ilustración, no corresponden necesariamente a los hechos aquí narrados.

            

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