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El eterno Daniel López, El Satánico

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  El Satánico Se podría decir que mi etapa como aficionado a la Lucha Libre fue a la par de la carrera de El Satánico. A la mitad de los años setenta del siglo pasado mi padre comenzó a llevarme a la Pista Arena Revolución. Forjó en mí una afición perenne por este deporte; las noches en el escenario de Mixcoac se volvieron mágicas: asistir temprano para provocar la suerte de ver a un luchador llegar a la arena; comprar las tortas de huevo con jamón y frijoles refritos, para comerlas en la semifinal; observar con absoluta fascinación los puestos de máscaras y escuchar a mi padre decir: “Escoge una”; subir con mi capucha puesta a Preferente Central, Fila b, lugares 99 y 100; y sentarme a ver el deporte espectáculo por excelencia. Los años maravillosos, sin duda alguna.   Desde entonces supe de El Satánico. Su invariable indumentaria roja con botas negras, su abundante cabellera peinada de “a lado”, el apretar de sus mandíbulas y esos golpes a su propio pecho y al aire para ...

Los huérfanos del Toro de Etchohuaquila

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A MarthaBP  La noche del 22 de octubre del 2024 nos quedamos huérfanos. Fue a inicios de la década de los ochenta, hace 43 años para ser exactos, cuando nuestros juegos cambiaron. Éramos fanáticos del “gol para”: jugábamos a ser Cabinho, el Tuca Ferreti, el Snoopy Pérez y cuando anotábamos, pues yo siempre quería ser La Volpe, y mis compañeros-rivales de juego para molestarme me decían Lagolpe. Se nos iban las tardes completas en la calle polvosa, inclinada y dispareja de Tarango; ni siquiera nos dábamos cuenta cuando los faroles prendían ante la presencia de la oscuridad de la noche. Sólo importaba meter gol y pasar a ser portero. Incluso, yo tenía un suéter azul para cuando me tocara ser arquero y, según yo, parecerme más al portero argentino del Atlante IMSS.  En abril de 1981, todo cambió para siempre. Sería como un parto, como un nacimiento: seguiríamos en nuestra calle amorfa, pero ya no para jugar “cascarita” o “echar la reta”, no, ahora jugaríamos beisbol: tres contr...

René Sánchez: el portero, el periodista y el amigo

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 Por: Víctor Miguel Villanueva @VictorMiguelV R ené Sánchez: el portero, el periodista y el amigo. René Sánchez se destacó en los tres ámbitos donde participó: portero profesional, en los medios de comunicación y en la vida. En esta última, quien lo conoció sólo podría decir que se trataba de una excelente persona, un ser humano excepcional al cual, definitivamente, era irremediablemente, querer y apreciar. En el segundo punto, el de periodista, René hizo de todo y lo hizo bien: reportero, jefe de información, narrador y analista, lo traía en la sangre, heredó el oficio de don Raúl Sánchez Hidalgo. Finalmente, en el primero, en su paso por el futbol profesional, también dejó su huella imborrable en el Atlante y se ganó el cariño de una afición, como la atlantista, tan singular que a muy pocos considera suyos, y a René lo quiere mucho. En lo particular, debo decir, que conocí a René Sánchez en sus tres facetas y en las siguientes líneas quiero recordar algunas de las anécdotas ...

Juan Carreño provoca El motín de la Verónica

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Por: Víctor Miguel Villanueva @VictorMiguelV E l Atlante había iniciado su historia en el máximo circuito del futbol mexicano en 1927, desde entonces se convirtió en uno de los equipos más queridos, más seguidos y protagonistas de la Liga Mayor. Sus hazañas estaban a la orden del día, sus integrantes eran idolatrados, fue épica su rivalidad con Necaxa y también con el España. La historia, además, recogió los tumultos que provocaban sus aficionados para ver sus juegos. Pues bien, el domingo 13 de enero de 1937 escribió un episodio más para la posteridad. Esta vez no se trataba de una proeza futbolística, sino de un incidente vergonzoso protagonizado por su estrella Juan Trompito Carreño , su entrenador y sus simpatizantes en el Parque España. El hecho tuvo expulsiones, descalabrados, batalla campal, invasión al campo y destrucción e incendio en parte de las tribunas. Acontecimiento reprobable por donde se le quiera ver, que, sin embargo, dejó constancia de ...