Ochenta años del fin del Maximato
E l día anterior había dejado su residencia de Las Palmas en su ciudad adoptiva: Cuernavaca, que más que un lugar de descanso por sus innumerables quehaceres en la Revolución, se había convertido en el sitio donde la política nacional se decidía. Ni el asesinato del Caudillo ni la Guerra Cristera lo habían debilitado, todo lo contrario, pues asumió el pomposo cargo de Jefe Máximo que los hombres de la Revolución otorgaban a la voluntad política más fuerte del país. Esto último estaba por llegar a su fin, lo sabía perfectamente Plutarco Elías Calles la mañana del 18 de junio de 1935 en que se dirigía al aeropuerto de la Ciudad de México para exiliarse las playas de El Tambor, Sinaloa, en una cabaña de madera que construyó su hija Alicia. El Gral. Lázaro Cárdenas. A las 6:30 de la mañana el expresidente viajaba en un auto acompañado por sus hijos Plutarco, Rodolfo y Alfredo. En un vehículo atrás iban sus hija...