El Divino Calvo se vuelve Potro
C erca de las diez de la noche del 10 de julio de 1982, el árbitro portugués Antonio Garrido silbó el final del partido en el Estadio José Rico Pérez de la ciudad de Alicante. Había terminado el juego por el tercer lugar de la Copa del Mundo de España, que obtuvo la selección de Polonia al vencer 3-2 a Francia. Poco consuelo para ambos, pero los 28 mil aficionados aplaudieron a los contendientes. Para los polacos era el fin de una era de esplendor, para los galos todo lo contrario, era el inicio. El número 16 de la selección polaca había cumplido su vigésimo juego de Copa del Mundo, en ellos marcó 10 goles, tenía 30 años y sabía que no habría un Mundial más para él. Sin embargo, esa misma noche en Alicante, un directivo del futbol mexicano se acercó a Grzegorz Lato . Le ofrecía una aventura en el Atlante . E n efecto, el licenciado Rafael Lebrija, presidente del Atlante IMSS , había ido al juego en el Rico Pérez para...