De cómo un campeón mundial se hizo atlantista
Por: Víctor Miguel Villanueva
@victormiguelvh
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Era del dominio público que desde octubre de 1978 el Atlante era un nuevo rico. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) lo había adquirido y había prometido formar un gran equipo, costara lo que costara. Los primeros refuerzos ya habían llegado: Luiz Alberto Da Costa, Luizinho; José de Jesús Aceves y Spencer Coelho. Pero no era suficiente, de ninguna manera; por eso, desde que inició 1979 la prensa aseguraba que el Atlante compraría dos refuerzos en el extranjero y sería “una bomba”. Para el 10 de enero ya se mencionan las posiciones: un portero y un delantero. Pero no hay nombres aún.
Sin
embargo, el 13 de enero un cable publicado en Esto suelta cuatro nombres de porteros: Julio César Falcioni de
Vélez Sarsfield, Héctor Miguel Zelada y Ricardo Ferrero de Rosario Central, y
Enrique Vidallé de Gimnasia y Esgrima de La Plata. En ese entonces, el Atlante
contaba con tres arqueros: el experimentado Armando Franco, su suplente Jorge
Cruz Teista y el juvenil José de
Jesús Celestino; en honor a la verdad, el arco atlantista estaba bien
cuidado por Franco que además era un
héroe del ascenso y la afición lo tenía en gran estima. Incluso, el llamado Pequeño Gigante del Marco declaró que si
venía un portero “tendrá que demostrar que es bueno y mejor que yo, sino se irá
a la banca”.
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Ricardo Antonio La Volpe en el arco azulgrana. Foto cortesía Juanito 70. |
Lo
cierto es que el primero de febrero de 1979 el director técnico del Atlante, el húngaro Arpad Fekete, salió a Sudamérica. Se
confirma que iba por un portero argentino y un delantero brasileño. Por primera
vez un cable asegura que el equipo mexicano pretende al arquero de San Lorenzo
de Almagro: Ricardo Antonio La Volpe,
portero campeón del mundo con la selección de Argentina en la Copa del Mundo de
1978. Ahí estaba la campanada: Atlante compraría un campeón del mundo. Pero
antes de confirmarse eso, se hizo oficial que Marcelo Antonio Da Silva, Marcinho,
del Atlético Mineiro, era nuevo refuerzo de los Potros de Hierro.
El
13 de febrero de 1979, los atlantistas conocieron el rostro del que podría
llegar a ser su portero. Un cable fechado en Buenos Aires era ilustrado con el
rostro del portero: pelo negro abundante, bigote y barba; cara afilada, gesto
adusto; entre las líneas se leía “es un arquero con experiencia y personalidad,
pero se afirma que no le gusta mucho hacer grupo”. Podríamos asegurar que no se
equivocaron, tenía experiencia, mucha personalidad y hacer grupo no era la
mayor virtud, ni mucho menos, de Ricardo
Antonio La Volpe.
La
confirmación llegó el 25 de febrero de 1979, a través de la agencia de noticias
española EFE, se dijo que el
directivo de San Lorenzo, el señor Rafael Gurfinkel, reconoció la trasferencia
de su arquero Ricardo La Volpe al
futbol mexicano para jugar en el Atlante
a cambio de 200 mil dólares, unos cinco millones de pesos. Agregó la fuente que
el portero tenía 26 años y que fue “codiciado por Boca” pero que las exigencias
de este club lo impidieron. De un momento a otro La Volpe viajaría a México.
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Campeón del Mundo. |
Pero
la cosa no fue fácil. Ricardo Antonio La
Volpe tardó 15 días en llegar a nuestro país. Mientras tanto la prensa se
cuestionaba su contratación; defendían a capa y espada a Franco como portero inamovible del Atlante y opinaban que era mejor otro delantero, alguien “que
hiciera goles, no que los evitara”. Armando
Franco guardó silencio, no quería opinar, pero sacó a relucir sus números
en la campaña de ascenso y en el último torneo de Liga.
Finalmente, el 11 de
marzo Ricardo Antonio La Volpe llegó
a México: sin barba, pero con bigote. Aterrizó en la Ciudad de México a las 20
horas en un vuelo de Varing procedente de Brasil. Inmediatamente dijo que su
tardanza se debió a que César Luis Menotti no estaba en Argentina y él, como técnico
nacional, tenía que firmar la salida de los seleccionados nacionales campeones
del mundo. A los medios de comunicación les dijo de entrada: “Vengo a seguir
siendo figura”. Tenía 26 años, media 1.83, casado y con dos hijas. Al hablar de
su calidad les dijo “no veo por qué el señor Menotti me haya sostenido tres
años en la selección”. Sobre si sería titular afirmó “los puestos se ganan en
la cancha y también a eso he venido”. Luego se le cuestionó si era verdad que
no sabía hacer grupo y contestó “Eso me tiene sin cuidado, aunque pienso que no
hay bases para esas afirmaciones. Me gusta decir siempre lo que siento, de
frente, sea quien sea”. Continuó la charla en un hotel de la colonia Nápoles,
donde se hospedaba, asegurando que no esperaran un portero espectacular “más
bien a uno que conoce bien su oficio, a quien le gusta trabajar el área y
hablar con sus defensas. Oficio y nada más”.
Por último, Ricardo Antonio La Volpe, en esa
primera vez ante los medios de comunicación mexicanos, también reveló sus deseos:
“Vengo a aportar lo máximo de mi. Rendir cien veces más de lo que puedo y
tengo. Con eso busco que mi ausencia no sea notoria en Argentina. Quiero que se
hable fuerte y bien de mi, porque la meta que tengo es el próximo mundial de
España”.
Este arquero campeón
del mundo en Argentina 1978 fue suplente de Ubaldo Matildo Fillol y de Héctor
Baley. Estuvo tres años en la selección que preparó César Luis Menotti,
incluso, en 1975 ya había jugado en México y en concreto en el Estadio Azteca.
Se trató de un cuadrangular internacional. Ahí La Volpe fue titular en los tres encuentros: 6-0 a Estados Unidos,
2-0 a Costa Rica y 1-1 con México; el único tanto que recibió se lo hizo Fausto
Vargas. Ricardo Antonio La Volpe se
consideraba como uno de los cinco mejores arqueros de Argentina, el mismo hacía
su top five: “Fillol, Gatti, Baley,
Falcioni y yo”. Lo cierto es que antes de dejar Boedo le organizaron dos
partidos de despedida: uno lo ganó San Lorenzo de Almagro 2-0 al Atlanta y otro
lo empató sin goles con Argentinos Juniors.
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Símbolo indiscutible del atlantismo de los ochenta. |
El miércoles 13 de
marzo fue presentado en la Unidad Cuauhtémoc donde entrenaba el Atlante. Juan Aguilera, del
departamento de prensa, y el entrenador Ernesto
Cisneros hicieron la presentación del nuevo integrante de los Potros de Hierro. Luego saludó de mano a
cada uno de sus nuevos sus compañeros; se observa en una fotografía que le da
palmaditas en el rostro a Franco y
que el resto del plantel ríe, seguro les jugaron una broma. Luego posaron para
los reporteros gráficos los tres arqueros del Atlante: Armando Franco,
Ricardo Antonio La Volpe y Enrique Vázquez del Mercado, este
último fue contratado de urgencia por la lesión de Jorge Cruz Teista. Al siguiente juego, Franco sería titular y La
Volpe estaría de suplente.
En un Atlante contra América el jugador
chileno Miguel Ángel Gamboa le abrió la mejilla a Armando Franco, que abandonó el partido. Ahí no debutó Ricardo Antonio La Volpe, pero este
hecho sí le abrió el camino al debut y a la titularidad. Esto se concretó el 30
de marzo de 1979 en el Azteca cuando Atlante
recibió al Tampico. Los Potros de Hierro
salieron a la cancha con Ricardo Antonio
La Volpe; Emilio Gallegos, Hugo Marcelino Gotfriett, Alejandro Bonavena Ramírez y Rolando Mejía; Víctor Manuel Vucetich, Gustavo
Beltrán y José Luis González, Calaca II; Luizinho, José de Jesús Aceves y Crescencio Sánchez.
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Era un espectáculo en el aire. |
El resultado final fue
2-1 para el cuadro azulgrana. Los anotadores fueron Crescencio Sánchez a los 15 minutos y José de Jesús Aceves a los 88. El primer gol que recibió LaVolpe fue un autogol de Emilio Gallegos al desviar un disparo
de Bertocchi. Vistió calcetas y short negro, un suéter claro con el número 16
en la espalda. En una noche de viernes en que la afición del Atlante comprendió que su arco tendría
un gran guardián; quizá, lo que no se imaginó, es que desde aquella noche el
atlantismo y La Volpe quedarían
unidos para la eternidad.
Fue el inicio de 4
temporadas; jugó 110 partidos de 123 posibles sin contar fase final; 54 veces
atajó En el estadio Azteca; 104 de esos 110 partidos fueron completos para una
efectividad de 94.54%. En total estuvo vestido de azulgrana 9820 minutos;
cuatro veces salió de cambio y en dos juegos lo expulsaron. En cuanto a goles
recibidos fueron 110 en 110 partidos, uno por juego; 57 los recibió como local;
de los 110 encajados, 56 tantos fueron en el primer tiempo y 54 en el segundo.
Le anotaron 22 penales, siendo Ricardo Brandón quien lo hizo más veces con dos,
uno jugando para Toluca y otro con Atletas Campesinos. La Volpe atajó 6 penales, incluido uno a Cabinho con Pumas. Recibió dos autogoles: uno de Emilio Gallegos el día de su debut y
otro de Eduardo Rergis en 1981. El
jugador que más le anotó fue Hugo Sánchez con seis y el segundo Nery Castillo
con cuatro. Por equipos, los Pumas le marcaron 13 goles, siendo el mejor y el
Atlético Morelia, sólo uno. Finalmente, el Atlante
con Ricardo Antonio La Volpe ganó 51
partidos, empató 31 y perdió 28.1
Luego de estos fríos
números, es justo afirmar que así fue cómo comenzó una era perenne en el Centenario del Atlante, puesto que Ricardo
Antonio La Volpe cumpliría con creces en el arco y luego produciría como
técnico equipos inolvidables como aquel de 1988-1989, regresaría al conjunto
azulgrana a Primera División, les daría su segundo título de la era profesional
en 1993 con un equipo que embelleció como pocos la historia de este club.
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Eternamente agradecidos: volvió a darle un título de campeón al Atlante. |
En fin, Ricardo Antonio La Volpe fue y es un
ícono indestructible y brillante, sumamente brillante, de la historia azulgrana.
Bajo los tres postes y como director técnico: el atlantismo siempre estará
agradecido con este portero que desde el 11 de marzo de 1979 se introdujo en lo
más selecto de la historia azulgrana.
Notas:
1)
Estadísticas del autor de este
blog.
2)
Fuentes Hemerográficas: Esto, La Afición y Estadio.
3)
Las fotografías aquí
presentadas sólo sirven de ilustración no representan necesariamente los hechos
aquí narrados.
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