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ENTREVERO, el inicio.

Por: Víctor Miguel Villanueva.
@VictorMiguelV

Siempre me he confesado Benedettiano. En mi librero el autor más socorrido es Mario Benedetti, mis mayores influencias literarias y nostálgicas son del poeta uruguayo. Al autor de La Tregua lo conocí a principios de los ochenta, precisamente con el romance entre Martín Santomé y la escuálida, pecosa e inolvidable Laura Avellaneda. Casi después Poemas de Otros también se volvió un libro fundamental en mi vida. A principios de los noventa conocí Despistes y Franquezas, después de leerlo me propuse algún día escribir algo así.
            Quería tener mi propio Entrevero. Pero se fue aplazando y aplazando pese a que incluso redacté una colección de cuentos –luego que Jesús Gómez Morán me retirara de la poesía; con justa razón- y que en mi quehacer periodístico hice crónicas y reportajes. Pero nunca me fabriqué el tiempo suficiente para terminar el hurto de la idea de Benedetti: “un entrevero de cuentos realistas, viñetas de humor, enigmas policiacos, relatos fantásticos, fragmentos autobiográficos, poemas, parodias, graffiti”. Hubo un intento cuando la “revolución tecnológica” inventó esto que se llama blog. Me adapté a los tiempos y decidí que era el momento de hacer mi particular “Despistes y Franquezas”. Curiosamente, sólo tiene una entrada: una reflexión sobre la muerte de Mario Benedetti. Después no volví a escribir nada. La razón no la sé, pero la imagino, la intuyo y posiblemente no la quiero aceptar.
            Es momento, una vez más, de intentar crear mi particular Entrevero, con mis muchos despistes y mis singulares franquezas. Queda claro que copio, imito y no pretendo acércame a Mario Benedetti, salvo como inspiración, como siempre lo ha sido para mi. Dijo el poeta que Despistes y Franquezas, junto con El Cumpleaños de Juan Ángel, son sus dos únicos libros de “auténtico disfrute”. Eso busco, disfrutar de escribir lo que quiero contar, para mi, para sentirme bien conmigo mismo, sin pretender polemizar con nadie ni cambiar un ápice el injusto mundo en que vivimos. Si en el camino hay lectores para estas anécdotas, estos textos sin sentido, para aquellos cuentos de juventud, para artículos de incipiente historiador, qué bueno. Quedaré muy agradecido.
            Porque si bien, Mario Benedetti escribió su Despistes y Franquezas “para usted, lector-mi-prójimo”, este Entrevero es todo lo contrario: es para mi-yo-prójimo. Y no lo es por un extremo sentimiento de egoísmo o falsa modestia. Sino porque estará lleno de despistes que justamente podrían los lectores señalarme y acusarme; así como incomodar a algunas personas con las franquezas que aquí serán expuestas. Por lo que insisto: no busco ni quiero confrontar a nadie. Sólo quiero hacer más agradables los momentos libres escribiendo y recuperando algo de mi pasado con la nostalgia. No hay otra intensión oculta.
            Sea pues esta entrada el inicio de Entrevero, aunque lo más complicado será su continuación. Espero no tener pretextos y que en vez de dolorosa su creación resulte un auténtico disfrute. Ojalá.



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