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Mostrando entradas de diciembre, 2014

Hasta cuando pierdes una final hay héroes.

A los 14 años se crean héroes. Esos que te acompañarán toda la vida, de quienes nunca olvidarás sus hazañas. Aún más si las consiguen en el césped, jugando al futbol, vestidos con los colores que idolatras. Incluso, emergen, aunque los veas perder un campeonato, y el dolor no te impide reconocer que ellos, tus héroes, como siempre dejaron todo, lo intentaron todo, pero que esta vez no les alcanzó para que a los 14 años digas que eres campeón. En 1981, el Atlante era un equipo de ensueño. Una mezcla perfecta de jugadores identificados con la mística del equipo y con estrellas del futbol mexicano de inicios de los maravillosos años ochenta. Era un orgullo ver a Alejandro Ramírez, el Bonavena, con el gafete de capitán: comandaba a los del campo y a los de las tribunas, con él nos sentíamos fuertes. Era mágico ver a José Luis González, el Calaca II, con esas escuálidas piernas mágicas donde se reconocía perfectamente el futbol de los Prietitos de los años veinte. Era espectacular ver cómo

El ala radical del Episcopado Mexicano en la Cristiada.

En 1926 el Episcopado Mexicano se componía de 33 prelados que formaban la elite eclesiástica del país. Fueron ellos quienes decidieron el 31 de julio de 1926 suspender el culto público como respuesta a la entrada en vigor de la Ley Calles que aplicaba los artículos anticlericales de la Constitución de 1917. En septiembre las Cámaras Legislativas rechazaron su solicitud de reformar y derogar dichas leyes constitucionales, fue entonces cuando el Episcopado Mexicano se dividió en dos. Una ala negociadora buscaría la solución del conflicto con la elite política del país; la otra corriente, el ala radical, tendría como objetivos fomentar una resistencia armada que derrocara al gobierno legalmente constituido de Plutarco Elías Calles. Aquí nos ocuparemos de este último grupo de Obispos y Arzobispos afines al conflicto armado, que lo apoyaron, buscaron recursos para mantenerlo e incluso buscaron afanosamente la bendición papal de Pío XI. Los prelados con mayor actividad bélica durante la Cris…

El Atila y el Centauro toman la Ciudad de México

Por: Víctor Miguel Villanueva
@victormiguelvh 

Adolfo Gilly considera la toma de la Ciudad de México por el mítico Ejército Libertador del Sur del general Emiliano Zapata y por la poderosa División del Norte del general Francisco Villa como uno de los episodios “más hermosos y conmovedores de la revolución mexicana”(1). Para la historiografía del caudillismo es toda una epopeya; en cambio, para la historia política del país no deja de ser, en el mejor de los casos, una anécdota, mientras que en el peor, es una muestra que ambos generales y sus huestes pese a la hazaña de tomar la capital de la República no tuvieron ni la fuerza ni el programa para hacer ganar sus revoluciones. La Convención de Aguascalientes, a mediados de 1914, significó la ruptura de los ejércitos que había logrado deshacerse del usurpador Victoriano Huerta. Por un lado Venustiano Carranza, reconocido como Jefe Supremo, con el militar de mayor prestigio y triunfos de ese entonces: Álvaro Obregón. Por el otro lado,Fran…