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Cuatro épicos juegos entre Atlante y Necaxa para definir al campeón 1932



La última jornada del campeonato de 1932 enfrentaba a los dos punteros: Atlante y Necaxa. El ganador del juego en el estadio del pueblo de La Piedad sería el campeón. En caso de un empate se jugaría una serie tres partidos para definir al monarca del futbol mexicano. Sucedió esto último, así  que por tres domingos consecutivos eléctricos y ex-llaneros jugarían una serie que raya en lo mítico. Estos cuatro partidos entre Necaxa y Atlante están llenos de goles, de emociones, de incidentes, broncas, pasión, goles anulados, manos en el área no marcadas, autogoles, goles de último minuto, entre  otras anécdotas más; son dignos cotejos de los equipos más populares de la época y que protagonizaron la que posiblemente sea la definición de un campeonato de Liga más legendaria de la historia del futbol mexicano.
Los jugadores del Atlante en hombros. Foto Hemeroteca Nacional (UNAM)
El cierre del torneo.

El domingo 15 de agosto de 1932 el Parque Necaxa recibió a 15 mil personas, la mayor entrada hasta el momento para un juego de futbol. Los periódicos en la semana previa al partido pronosticaban un triunfo azulgrana “las simpatías generales son para el equipo llanero que ha sabido defender los colores nacionales siempre que han venido equipos extranjeros”. Argumentaban que el Necaxa tenía un futbol brillante pero que su rival los podría vencer con sus características de juego que eran “bravura, rapidez y  amor propio”. Los vaticinios fallaron o, mejor dicho, el árbitro no dejó que se cumplieran. El juego estaba empatado a tres goles –Necaxa siempre estuvo al frente en el marcador- a cinco minutos del final, o sea al minuto 85, “uno del Necaxa comete “hands” en el área penal”, pero el silbante es él único que no lo ve. Habría serie de tres juegos.
15 mil almas esperaban a un campeón. Foto: Hemeroteca Nacional (UNAM)

Juego 1: triunfo azulgrana.

El Necaxa es recibido con “palmas de sombra [de la tribuna]” para enfrentar el primer compromiso de tres ante el Atlante, que cuando sale a la cancha “oye aplausos de sus partidarios de sol”. Los Electricistas comienzan a deleitar a las gradas con su futbol lúcido de muchos pases y llegada fácil al marco contrario. Sin embargo, los Prietitos abren el marcador al minuto 12. Desborda Fernando Patadura Rojas, centra a la Marrana Olivares que remata, Pauler suelta y el mismo delantero azulgrana empuja el balón a la red. Juan Trompo Carreño tuvo el 2-0 con un remate de cabeza que pasa por encima del travesaño. El portero necaxista cometería su segundo error al no poder cortar un centro de Rojas que aprovecha Dionisio Nicho Mejía para anotar de cabeza y sin arquero. Es apenas media hora de juego. Pero Necaxa se acerca luego de que Vicente Chamaco García rematara de gran forma un pase de Ignacio Ruvalcaba. Lo peor y lo mejor estaba por venir.
Los equipos antes del Juego 1. Foto Hemeroteca Nacional (UNAM)
El Atlante entró al juego brusco: “se ven jugadores contrarios por la tierra”. Incluso, el Trompo Carreño patea por la espalda a Antonio Azpiri, debió irse expulsado, pero el árbitro no lo consideró así. Pese a que el equipo azulgrana opta por ensuciar el juego, encuentra el tercer gol a través de Nicho Mejía. Es el minuto 63, Necaxa pierde 3-1 y entonces aparece la mejor versión de su futbol.  El Universal escribe “el Necaxa en 20 minutos dio la impresión de un equipo formidable. Si jugara siempre así no habría otro equipo mejor en nuestras canchas”. El Excelsior coincide “Los últimos 20 minutos valieron por una temporada”. Las combinaciones de la Yegua Camarena, de la Sardina López, de Ruvalcaba, de Marcial Ortiz y de Chamaco García, producen varias opciones de gol. Pero el público ve a Garfias “agigantarse parando todo lo que le mandan”. Aún así Ignacio Calavera Ávila hace el 3-2 y Camarena estrella un balón en el poste. El Atlante gana y está en ventaja en la serie.

Juego dos: Bronca, expulsados, detenidos y empate.

Necaxa estaba obligado a no perder y el Atlante con un triunfo sería por primera vez campeón del futbol mexicano ese domingo 28 de agosto de 1932. Pero ese día el futbol no apareció en el lujoso inmueble futbolero de la Calzada de los Cuartos. Sobre todo en el cuadro azulgrana que pretendió detener el futbol preciosista de los Electricistas con rudeza. El primer tiempo terminó empatado a cero goles y con un conteo de ocho faltas de los Prietitos por sólo dos de los locales.

Hubo más patadas que fútbol. Foto Hemeroteca Nacional (UNAM)

En el segundo tiempo se desató una gran bronca. Pepe Ruíz le hizo una falta al mediocampista azulgrana Guirán; este respondió. Antonio Azpiri fue a la defensa de su compañero, fue rodeado hasta por cinco jugadores del Atlante y salió con “éxito”. Pero en eso llegó Felipe Diente Rosas que “con alevosía le dio un golpe por detrás y ya tirado le dio una patada en la cabeza”. Le fracturó la nariz. No conforme, el delantero mundialista del Atlante enfrentó a la tribuna de sombra, es decir, a la del Necaxa y “sin respeto de ninguna clase hizo atrevido ademán que produjo la general indignación”. La policía montada tuvo que poner orden. Se fueron expulsados Diente y Guirán por los Prietitos y Aspiri y Pepe Ruíz por los necaxistas; incluso fueron detenidos “por su poca corrección para jugar”.
Se reanudó el partido con nueve hombres por lado. Chamaco García hizo un potente disparo que desvió Paco Islas y Garfias ya no pudo evitar el 1-0. En cambio, Ernesto Pauler sí pudo detener un cobro de tiro libre de Juan Carreño. Al minuto 85 La Sardina López se equivoca en un despeje. El Trompito aprovecha, se perfila sólo en el área y fusila al meta austriaco. Es el empate a un gol. La serie sigue a favor del Atlante. Previo a tercer juego la prensa especula que en caso de ganar Necaxa habría un cuarto juego de desempate a puerta cerrada.

Juego tres: Atlante es campeón.

El 4 de septiembre una vez más se llena el Parque Necaxa. El general Abelardo L. Rodríguez toma posesión como presidente de México. Mientras rojiblancos y azulgrana buscarán ese mismo día poner fin el campeonato 1932. Esto último sólo podría ser posible si el Atlante gana. Y así fue.
            En el primer tiempo ambos equipos retoman su esencia: Necaxa vuelve a exhibir sus grandes combinaciones que tanto gustan a sus seguidores, pero carece de contundencia. Atlante pone “todo su corazón, su empuje y su entusiasmo”, sólo por momentos sus jugadores dejan ver su técnica. A los 35 minutos le anulan un gol a Ruvalcaba tras un pase de Julio Lores. El joven delantero electricista estaba en “off side”, cuando disparó a gol ya se había escuchado el silbatazo anulando la jugada. Se van a descansar con un cero a cero. Esto hacía campeón al Atlante.
Primer título azulgrana. Foto: Hemeroteca Nacional (UNAM)
            Para el segundo tiempo hay un asedio constante al arco azulgrana. El inca Lores maneja el ataque rojiblanco con maestría, pero el portero Garfias -ex necaxista, por cierto- se ve “colosal”: en una ocasión rechaza abajo y luego desvía arriba, en dos remates consecutivos; igualmente, Chaquetas Rosas está en su día “siempre su pie, su cabeza o su cuerpo, se oponían al avance de la pelota”.
            A los 85 minutos, como en el anterior cotejo, los ex llaneros alcanzan la gloria. Nicho Mejía realiza un contragolpe, pasa a la Marrana, éste manda un centro al área donde Pauler y La Sardina López chocan, el balón se va pasar de largo, pero…la Nacha Olivares corre, estira el pie “haciendo un supremo esfuerzo” y toca  la pelota que entra “casi insensiblemente” al arco rojiblanco. Gol. Quedan cinco minutos.
            Necaxa acosa, como todo el partido, el arco del “colosal” Garfias. La Yegua Camarena por fin lo vence, pero se marca “off side”. Luego el Chamaco García de cabeza anota, se anula también, van tres en el partido todos contra el Necaxa. Un reportero asegura “sería curioso saber la versión del árbitro”. Pero lo único que se entera es que silba el final.

Atlante es campeón del futbol mexicano por primera vez en sus historia. Lo hace luego de vencer en una épica y mítica serie de cuatro juegos a su acérrimo rival: el Necaxa.

FUENTES:
El Universal y Excélsior.
           


Comentarios

  1. Texto sumamente bien documentado. Sólo un par de observaciones: como la mayoría de nosotros desconoce esa parte gloriosa de nuestro futbol hubieras dejado en suspenso el desenlace del último partido y no mencionar el resultado desde el inicio del párrafo y, ¿no conseguiste el dato de por qué el campeonato se definió en tres y no en un sólo partido? (o quizás yo no entendí el apunte)...

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    1. No, no encontré el motivo. Seguramente fueron cuestiones económicas. No hay que olvidar que eran tres llenos seguros. Incluso, se pensó en un cuarto juego. Aunque, desde luego, no podemos negar que existía un genuino deseo por ver jugar a estos equipos el mayor número de veces posible. Fue un mezcla de romanticismo y de lucro.

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