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La temporada de ensueño de los 121 goles. (Parte 1)





Para la temporada 1945-1946 el general José Manuel Núñez formó un Atlante que establecería un récord absoluto y aún vigente para un equipo en la Liga Mexicana en cuanto goles anotados en una sola campaña. Fueron 121 goles en 30 partidos, un promedio de 4 por juego. No era para menos, la delantera estaba formada por: el catalán Martín El Maestro Vantolrá, el argentino Mateo Nicolau, Horacio Casarín, Ángel Segura Angelillo y Rafael Meza. Ellos cinco marcaron 105 goles y hubo quien los comparó y se atrevió a decir que eran mejores que Dionisio Nicho Mejía, Felipe Diente Rosas, Juan Trompito Carreño, La Marrana Olivares y Fernando Patadura Rojas. Los hombres que construyeron el Atlantismo y con sus goles llevaron a los Prietitos de los llanos a la Liga Mayor del futbol mexicano.

            Pero aquel Atlante de 1945 no sólo tenía una magnífica delantera, era un cuadro plagado de figuras: Adalberto Dumbo López; el portero Federico El Potrillo Villavicencio; los defensas Alberto Medina y Antonio El Peluche Ramos; los mediocampistas Salvador Arizmendi, José La Margarita Gutiérrez y el férreo uruguayo Roberto Scarone. El periodista Antonio Andere escribió en La Afición “El Atlante tiene ahora el equipo más poderoso de su historia”; Esto bautizó al equipo como “el trabuco del general Núñez”; y en El Universal lo llamaban “la aplanadora morena”. Sí, el Atlante era el equipo a vencer en la temporada 1945-1946.
El Maestro Vantolrá, el tico Meza, Horacio Casarín,
Angelillo y Mateo Nicolau
            El debut no pudo ser mejor. El 19 de agosto de 1945 Tampico recibió al cuadro azulgrana. El campo estaba lleno, hubo ceremonia de inauguración, se entonó el himno nacional y se dio una vuelta olímpica con la bandera mexicana; para este último acto Horacio Casarín y Salvador Arizmendi, por Atlante, corrieron alrededor del campo con el lábaro patrio. Luego el juego culminó con un 0-10 con cinco goles de Horacio Casarín –que un año antes filmó Los Hijos de don Venancio con Joaquín Pardavé–, cuatro del tico Rafael Meza y uno más del argentino Mateo Nicolau. ¿Quién podría negar que era el mejor inicio para el equipo destinado a golear donde se presentara y predestinado acabar como campeón?
            El día de su presentación en la capital de la República el cuerpo de bomberos tuvo que usar sus mangueras y arrojar agua a la multitud que acudió el 2 de septiembre de 1945 al Parque Asturias para ver la presentación de la llamada aplanadora morena. El Atlante era local ante el equipo dueño del escenario. Los azulgrana vencieron 3-2 con goles del uruguayo Roberto Scarone y los costarricenses Rafael Meza y Antonio Hutt. Jugaron con 10 desde el primer tiempo en que se lesionó Mateo Nicolau; luego el portero Villavicencio también se lesionó, tuvo que ser reemplazado en el arco por el mediocampista José La Margarita Gutiérrez, quien detuvo dos disparos de los rivales.

            Pero siete días después perdió el invicto. En un gran juego que fue descrito como “el mejor match de football que se ha visto en León”, el Atlante perdió 3-2 con los Panzas Verdes. Por los azulgrana anotó El Dumbo López y Mateo Nicolau; José La Margarita Gutiérrez provocó una bronca con el jugador leonés Flores y la gente arrojó cojines al campo. Los Prietitos no volverían a jugar hasta el 30 de septiembre en Guadalajara, ahí regresarían a la victoria y los goles, además los pleitos extracancha se volverían habituales en los juegos del Atlante.
El general José Manuel Núñez, creador de la
llamada "aplanadora morena".
            El trabuco del general Núñez goleó en el Parque Oro al Guadalajara por 3-5. Acudieron a ver el juego 35 mil personas. Atlante ese día fue una máquina de goles y fabricó sus cinco tantos en el primer tiempo: Rafael Meza el primero a los 10’, Mateo Nicolau al 24’, Horacio Casarín al 26 y el Maestro Vantolrá a los 35’ y 44’. El público reclamó que el primero y el tercer gol azulgrana habían sido en fuera de lugar. En el transcurso del juego Scarone y Covarrubias se liaron a golpes y, al silbatazo final, hubo invasión al campo, los jugadores de ambos conjuntos tuvieron que huir a los vestidores. El árbitro Gabriel Nieto tuvo que dejar el Parque Oro escoltado por la policía.
            Precisamente, ante el Club Oro el Atlante reapareció en la Ciudad de México, el Parque Asturias se llenó y se trató de un gran juego, “el mejor de la temporada”. El partido llegó hasta el minuto 80 con empate a tres goles; el segundo de los azulgrana, anotado por Meza de volea, había arrancado la ovación del público. Al minuto 81 se marcó penal en favor del Atlante, Roberto Scarone anotó su segundo gol de la noche y finalmente Horacio Casarín hizo el quinto, al parecer en fuera de lugar. Después de cinco juegos la “aplanadora morena” goleaba y ganaba.
            Pero justo, a la siguiente jornada, el 14 de octubre de 1945, vendría la primera tragedia de la temporada. Puebla ­–en el Parque Mirador– goleó 6-0 al Atlante. Se trataba del juego por la disputa del primer lugar entre los dos punteros del campeonato. Luego de la sacudida en Puebla, el trabuco azulgrana cayó al tercer lugar de la tabla general. La reivindicación se dio al siguiente juego. El 28 de octubre de 1945 le metió 10 goles a Monterrey. Pero el marcador escandaloso, 10-4, era una falacia, un espejismo. El 15 de septiembre el Club Monterrey sufrió el incendio de su autobús, hubo 8 heridos y tiempo después dos futbolistas perderían la vida; el equipo no se reponía de la tragedia; además era uno de los recién ascendidos a la máxima categoría. De hecho, se pusieron al frente en el marcador a los 30 segundos por conducto de Enrique Escalada que ese día haría un hat trick. Luego del gol tempranero, Atlante hizo cinco goles en 30 minutos: Meza a los 3’, Ángel Segura Angelillo a los 7’, Horacio Casarín 8’, Martín Vantolrá 11’ y otra vez Angelillo a los 30’. Antes de terminar el primer tiempo Escalada dejó el marcador 5-3. Incluso, los regios se acercarían al anotar José Noguera de penal, 5-4 y el público en el Asturias comenzó a abuchear. En los últimos 20 minutos, del 71 al 89, la delantera del Atlante hizo otro alarde de poderío: marcó cinco goles más. Rafael Meza dos, para hacer también hat trick; dos de Mateo Nicolau y uno de Martín Vantolrá. Volvieron los vítores para el conjunto azulgrana.
            Previo al siguiente juego ante América, el general José Manuel Núñez aseguró a la prensa capitalina que “no basta ganar, es necesario demostrar que se juega al football”. Por supuesto, una vez más el Parque Asturias fue insuficiente para tanto público que acudió al partido. Por otra parte, la afición del América no se resignaba a que tres de sus mejores hombres ahora fueran atlantistas: Roberto Scarone, Mateo Nicolau y Ángel Segura, décadas después lo historia sería al revés: América despojaría de sus mejores elementos al Atlante. El partido disputado el 11 de noviembre de 1945 terminó empatado a cinco goles; los azulgrana llegaron a 40 goles en ocho juegos, pero seguían terceros en la tabla general.

            La crisis continuó en el siguiente duelo, cuando en el Parque Asturias no pasó el Atlante de un empate a tres goles con el ADO, que además jugó con 10 hombres casi todo el partido. El duelo estaba programado el 22 de noviembre, pero una fuerte lluvia suspendió el compromiso que se realizó el sábado 24. El técnico Julio Biro en un acto de valentía sentó a tres de los delanteros titulares y colocó al cubano Antonio Méndez, al Dumbo López y al novato Luis Luévano; Meza, Angelillo y Casarín se fueron a la banca. Los cambios le resultaron al entrenador pues Luévano y López marcaron, pero la repartición de puntos fue poca cosa.
Horacio Casarín, el ídolo.
            El juego diez era otro clásico: Atlante vs España. Se decía que los azulgrana eran el “coco” de los albinegros, y que éstos no perdían de noche, como sería en el partido del 6 de diciembre de 1945. Una vez más los bomberos tuvieron que dispersar al público que no tenía boleto para ingresar al Parque Asturias. Atlante anunció el regreso de Horacio Casarín y el España tendría en el ataque a Isidro Lángara y a Juan Manuel Moreno, que diez días antes llegó de River Plate. Jorge Iraragorri marcó a los 40 minutos de penal; José La Margarita Gutiérrez prendió un balón desde fuera del área y lo incrustó en el ángulo superior para el empate a los 48 minutos. Golazo largamente aplaudido. Pero Lángara hizo dos goles y El Charro Moreno uno más. Claro 4-1 del España sobre su “coco”. La aplanadora morena cayó hasta el séptimo lugar al concluir el primer tercio del campeonato, por lo que el general José Manuel Núñez no esperó más y cambió de técnico. Se fue Julio Biro y tomó su lugar el húngaro Luis Grocz con el que ya había sido campeón en 1940-1941 en la época amateur….(continuará)

Fuentes: La Afición, Esto, El Universal y www.rsssf.com
             



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