lunes, 29 de febrero de 2016

De cómo un campeón mundial se hizo atlantista

Por: Víctor Miguel Villanueva
@victormiguelvh

Era del dominio público que desde octubre de 1978 el Atlante era un nuevo rico. El Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) lo había adquirido y había prometido formar un gran equipo, costara lo que costara. Los primeros refuerzos ya habían llegado: Luiz Alberto Da Costa, Luizinho; José de Jesús Aceves y Spencer Coelho. Pero no era suficiente, de ninguna manera; por eso, desde que inició 1979 la prensa aseguraba que el Atlante compraría dos refuerzos en el extranjero y sería “una bomba”. Para el 10 de enero ya se mencionan las posiciones: un portero y un delantero. Pero no hay nombres aún.
            Sin embargo, el 13 de enero un cable publicado en Esto suelta cuatro nombres de porteros: Julio César Falcioni de Vélez Sarsfield, Héctor Miguel Zelada y Ricardo Ferrero de Rosario Central, y Enrique Vidallé de Gimnasia y Esgrima de La Plata. En ese entonces, el Atlante contaba con tres arqueros: el experimentado Armando Franco, su suplente Jorge Cruz Teista y el juvenil José de Jesús Celestino; en honor a la verdad, el arco atlantista estaba bien cuidado por Franco que además era un héroe del ascenso y la afición lo tenía en gran estima. Incluso, el llamado Pequeño Gigante del Marco declaró que si venía un portero “tendrá que demostrar que es bueno y mejor que yo, sino se irá a la banca”.
Ricardo Antonio La Volpe en el arco azulgrana.
Foto cortesía Juanito 70.
            Lo cierto es que el primero de febrero de 1979 el director técnico del Atlante, el húngaro Arpad Fekete, salió a Sudamérica. Se confirma que iba por un portero argentino y un delantero brasileño. Por primera vez un cable asegura que el equipo mexicano pretende al arquero de San Lorenzo de Almagro: Ricardo Antonio La Volpe, portero campeón del mundo con la selección de Argentina en la Copa del Mundo de 1978. Ahí estaba la campanada: Atlante compraría un campeón del mundo. Pero antes de confirmarse eso, se hizo oficial que Marcelo Antonio Da Silva, Marcinho, del Atlético Mineiro, era nuevo refuerzo de los Potros de Hierro.
            El 13 de febrero de 1979, los atlantistas conocieron el rostro del que podría llegar a ser su portero. Un cable fechado en Buenos Aires era ilustrado con el rostro del portero: pelo negro abundante, bigote y barba; cara afilada, gesto adusto; entre las líneas se leía “es un arquero con experiencia y personalidad, pero se afirma que no le gusta mucho hacer grupo”. Podríamos asegurar que no se equivocaron, tenía experiencia, mucha personalidad y hacer grupo no era la mayor virtud, ni mucho menos, de Ricardo Antonio La Volpe.
            La confirmación llegó el 25 de febrero de 1979, a través de la agencia de noticias española EFE, se dijo que el directivo de San Lorenzo, el señor Rafael Gurfinkel, reconoció la trasferencia de su arquero Ricardo La Volpe al futbol mexicano para jugar en el Atlante a cambio de 200 mil dólares, unos cinco millones de pesos. Agregó la fuente que el portero tenía 26 años y que fue “codiciado por Boca” pero que las exigencias de este club lo impidieron. De un momento a otro La Volpe viajaría a México.
Campeón del Mundo.
            Pero la cosa no fue fácil. Ricardo Antonio La Volpe tardó 15 días en llegar a nuestro país. Mientras tanto la prensa se cuestionaba su contratación; defendían a capa y espada a Franco como portero inamovible del Atlante y opinaban que era mejor otro delantero, alguien “que hiciera goles, no que los evitara”. Armando Franco guardó silencio, no quería opinar, pero sacó a relucir sus números en la campaña de ascenso y en el último torneo de Liga.
Finalmente, el 11 de marzo Ricardo Antonio La Volpe llegó a México: sin barba, pero con bigote. Aterrizó en la Ciudad de México a las 20 horas en un vuelo de Varing procedente de Brasil. Inmediatamente dijo que su tardanza se debió a que César Luis Menotti no estaba en Argentina y él, como técnico nacional, tenía que firmar la salida de los seleccionados nacionales campeones del mundo. A los medios de comunicación les dijo de entrada: “Vengo a seguir siendo figura”. Tenía 26 años, media 1.83, casado y con dos hijas. Al hablar de su calidad les dijo “no veo por qué el señor Menotti me haya sostenido tres años en la selección”. Sobre si sería titular afirmó “los puestos se ganan en la cancha y también a eso he venido”. Luego se le cuestionó si era verdad que no sabía hacer grupo y contestó “Eso me tiene sin cuidado, aunque pienso que no hay bases para esas afirmaciones. Me gusta decir siempre lo que siento, de frente, sea quien sea”. Continuó la charla en un hotel de la colonia Nápoles, donde se hospedaba, asegurando que no esperaran un portero espectacular “más bien a uno que conoce bien su oficio, a quien le gusta trabajar el área y hablar con sus defensas. Oficio y nada más”. 
Por último, Ricardo Antonio La Volpe, en esa primera vez ante los medios de comunicación mexicanos, también reveló sus deseos: “Vengo a aportar lo máximo de mi. Rendir cien veces más de lo que puedo y tengo. Con eso busco que mi ausencia no sea notoria en Argentina. Quiero que se hable fuerte y bien de mi, porque la meta que tengo es el próximo mundial de España”.
Este arquero campeón del mundo en Argentina 1978 fue suplente de Ubaldo Matildo Fillol y de Héctor Baley. Estuvo tres años en la selección que preparó César Luis Menotti, incluso, en 1975 ya había jugado en México y en concreto en el Estadio Azteca. Se trató de un cuadrangular internacional. Ahí La Volpe fue titular en los tres encuentros: 6-0 a Estados Unidos, 2-0 a Costa Rica y 1-1 con México; el único tanto que recibió se lo hizo Fausto Vargas. Ricardo Antonio La Volpe se consideraba como uno de los cinco mejores arqueros de Argentina, el mismo hacía su top five: “Fillol, Gatti, Baley, Falcioni y yo”. Lo cierto es que antes de dejar Boedo le organizaron dos partidos de despedida: uno lo ganó San Lorenzo de Almagro 2-0 al Atlanta y otro lo empató sin goles con Argentinos Juniors.
Símbolo indiscutible del atlantismo de los ochenta.
El miércoles 13 de marzo fue presentado en la Unidad Cuauhtémoc donde entrenaba el Atlante. Juan Aguilera, del departamento de prensa, y el entrenador Ernesto Cisneros hicieron la presentación del nuevo integrante de los Potros de Hierro. Luego saludó de mano a cada uno de sus nuevos sus compañeros; se observa en una fotografía que le da palmaditas en el rostro a Franco y que el resto del plantel ríe, seguro les jugaron una broma. Luego posaron para los reporteros gráficos los tres arqueros del Atlante: Armando Franco, Ricardo Antonio La Volpe y Enrique Vázquez del Mercado, este último fue contratado de urgencia por la lesión de Jorge Cruz Teista. Al siguiente juego, Franco sería titular y La Volpe estaría de suplente.
En un Atlante contra América el jugador chileno Miguel Ángel Gamboa le abrió la mejilla a Armando Franco, que abandonó el partido. Ahí no debutó Ricardo Antonio La Volpe, pero este hecho sí le abrió el camino al debut y a la titularidad. Esto se concretó el 30 de marzo de 1979 en el Azteca cuando Atlante recibió al Tampico. Los Potros de Hierro salieron a la cancha con Ricardo Antonio La Volpe; Emilio Gallegos, Hugo Marcelino Gotfriett, Alejandro Bonavena Ramírez y Rolando Mejía; Víctor Manuel Vucetich, Gustavo Beltrán y José Luis González, Calaca II; Luizinho, José de Jesús Aceves y Crescencio Sánchez.
Era un espectáculo en el aire.
El resultado final fue 2-1 para el cuadro azulgrana. Los anotadores fueron Crescencio Sánchez a los 15 minutos y José de Jesús Aceves a los 88. El primer gol que recibió LaVolpe fue un autogol de Emilio Gallegos al desviar un disparo de Bertocchi. Vistió calcetas y short negro, un suéter claro con el número 16 en la espalda. En una noche de viernes en que la afición del Atlante comprendió que su arco tendría un gran guardián; quizá, lo que no se imaginó, es que desde aquella noche el atlantismo y La Volpe quedarían unidos para la eternidad.
Fue el inicio de 4 temporadas; jugó 110 partidos de 123 posibles sin contar fase final; 54 veces atajó En el estadio Azteca; 104 de esos 110 partidos fueron completos para una efectividad de 94.54%. En total estuvo vestido de azulgrana 9820 minutos; cuatro veces salió de cambio y en dos juegos lo expulsaron. En cuanto a goles recibidos fueron 110 en 110 partidos, uno por juego; 57 los recibió como local; de los 110 encajados, 56 tantos fueron en el primer tiempo y 54 en el segundo. Le anotaron 22 penales, siendo Ricardo Brandón quien lo hizo más veces con dos, uno jugando para Toluca y otro con Atletas Campesinos. La Volpe atajó 6 penales, incluido uno a Cabinho con Pumas. Recibió dos autogoles: uno de Emilio Gallegos el día de su debut y otro de Eduardo Rergis en 1981. El jugador que más le anotó fue Hugo Sánchez con seis y el segundo Nery Castillo con cuatro. Por equipos, los Pumas le marcaron 13 goles, siendo el mejor y el Atlético Morelia, sólo uno. Finalmente, el Atlante con Ricardo Antonio La Volpe ganó 51 partidos, empató 31 y perdió 28.1
Luego de estos fríos números, es justo afirmar que así fue cómo comenzó una era perenne en el Centenario del Atlante, puesto que Ricardo Antonio La Volpe cumpliría con creces en el arco y luego produciría como técnico equipos inolvidables como aquel de 1988-1989, regresaría al conjunto azulgrana a Primera División, les daría su segundo título de la era profesional en 1993 con un equipo que embelleció como pocos la historia de este club.
Eternamente agradecidos: volvió a darle un título de campeón al Atlante.
En fin, Ricardo Antonio La Volpe fue y es un ícono indestructible y brillante, sumamente brillante, de la historia azulgrana. Bajo los tres postes y como director técnico: el atlantismo siempre estará agradecido con este portero que desde el 11 de marzo de 1979 se introdujo en lo más selecto de la historia azulgrana.

Notas:
1)    Estadísticas del autor de este blog.
2)    Fuentes Hemerográficas: Esto, La Afición y Estadio.

3)    Las fotografías aquí presentadas sólo sirven de ilustración no representan necesariamente los hechos aquí narrados.

Murió el portero, nació el técnico y surgió el lavolpismo

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