El eterno Daniel López, El Satánico
El Satánico Se podría decir que mi etapa como aficionado a la Lucha Libre fue a la par de la carrera de El Satánico. A la mitad de los años setenta del siglo pasado mi padre comenzó a llevarme a la Pista Arena Revolución. Forjó en mí una afición perenne por este deporte; las noches en el escenario de Mixcoac se volvieron mágicas: asistir temprano para provocar la suerte de ver a un luchador llegar a la arena; comprar las tortas de huevo con jamón y frijoles refritos, para comerlas en la semifinal; observar con absoluta fascinación los puestos de máscaras y escuchar a mi padre decir: “Escoge una”; subir con mi capucha puesta a Preferente Central, Fila b, lugares 99 y 100; y sentarme a ver el deporte espectáculo por excelencia. Los años maravillosos, sin duda alguna.
@VictorMiguelV




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